El conflicto entre el trabajo y la familia aparece cuando las exigencias de ambos ámbitos resultan incompatibles: el empleo invade la vida familiar o, en sentido contrario, las responsabilidades domésticas dificultan el desempeño laboral. Para conocer sus consecuencias a largo plazo, esta revisión sistemática reunió 82 estudios longitudinales y realizó un metaanálisis de 52 investigaciones, con un total de 112.714 trabajadores.
Los resultados muestran que el conflicto del trabajo hacia la familia se relaciona con la aparición posterior de síntomas depresivos, agotamiento profesional y malestar psicológico general. A su vez, cuando las obligaciones familiares interfieren en el empleo, también aumentan los síntomas depresivos y el riesgo de burnout. Estas asociaciones se mantuvieron incluso después de considerar la salud mental inicial y otros factores personales, laborales y familiares. Además, fueron similares en hombres y mujeres, en distintos periodos de seguimiento y en las regiones analizadas.
Aunque los efectos observados fueron modestos, su importancia puede ser considerable debido a la elevada frecuencia de estos conflictos. Los autores defienden medidas como horarios flexibles, límites más claros entre trabajo y hogar, permisos parentales, servicios accesibles para el cuidado de menores y mayores, y un reparto doméstico más igualitario. Sin embargo, al tratarse de estudios observacionales, no puede demostrarse plenamente una relación causal y se necesitan investigaciones en contextos sociales y culturales más diversos. (journals.plos.org)

