Entrenamiento con ejercicios de resistencia para el tratamiento de la depresión

El estudio analiza si el entrenamiento de fuerza puede reducir los síntomas depresivos en mujeres jóvenes con características compatibles con un trastorno de ansiedad generalizada. Participaron 55 mujeres de entre 18 y 40 años, con una edad media cercana a los 22 años, que fueron asignadas aleatoriamente a dos programas de ocho semanas. Un grupo realizó entrenamiento progresivo de intensidad moderada-alta, mientras que el grupo control efectuó los mismos ejercicios a una intensidad muy baja.

Los síntomas depresivos, inicialmente de intensidad leve a moderada, disminuyeron de forma marcada en ambos grupos. La reducción fue del 54 % con el entrenamiento progresivo y del 43 % con el ejercicio de baja intensidad. Estas mejorías se mantuvieron un mes después de finalizar la intervención. Sin embargo, la diferencia entre ambos grupos no alcanzó significación estadística, por lo que no pudo confirmarse que el entrenamiento más intenso fuera claramente superior.

Los autores destacan que incluso un entrenamiento de fuerza ligero puede producir beneficios antidepresivos clínicamente relevantes. No obstante, la mayor magnitud de la mejoría observada con el entrenamiento progresivo sugiere que una intensidad moderada-alta podría aportar beneficios adicionales. Ambos programas mostraron además buena aceptación, elevada adherencia y escasos efectos adversos. (ScienceDirect)

Inteligencia artificial y el futuro de los profesionales sanitarios

Artículo de opinión sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el futuro del personal sanitario, publicado en The New England Journal of Medicine.

El artículo analiza cómo la inteligencia artificial (IA) puede transformar el mercado laboral sanitario y cuestiona la idea de que su avance vaya a provocar necesariamente una reducción masiva del número de profesionales clínicos. Aunque algunas tareas y determinados puestos podrían ser sustituidos, el autor sostiene que la teoría económica ofrece razones para pensar que la evolución será más compleja.

Considera que existen al menos tres razones para creer que la IA no reducirá la necesidad de mano de obra clínica. La primera es la paradoja de Jevons, según la cual los avances tecnológicos que mejoran la eficiencia en el uso de un recurso pueden conducir a un aumento —en lugar de una disminución— en su utilización. Una mayor productividad gracias a la IA puede abaratar los costes y ampliar la atención sanitaria, aumentando la utilización de servicios y, con ello, la necesidad de profesionales. Por ejemplo, la disminución del coste de las pruebas genéticas y la resonancia magnética ha coincidido con un uso creciente de estas tecnologías dentro y fuera de la medicina convencional. Actualmente hay más radiólogos trabajando en Estados Unidos que hace una década, y los radiólogos tienen ingresos promedio más altos y mayor carga de trabajo que en el pasado.

En segundo lugar, las expectativas sobre la pérdida de empleos impulsada por la IA a veces se ven influenciadas por la falacia de la «cantidad fija de trabajo»: la idea de que existe una cantidad fija de trabajo por realizar, cuando en realidad tanto el tipo como la cantidad de trabajo cambian con el tiempo en respuesta a los avances tecnológicos. Las innovaciones modifican las actividades existentes y generan nuevas necesidades, tratamientos, formas de atención y oportunidades de especialización. Por ello, automatizar determinadas tareas no equivale necesariamente a eliminar profesiones completas.

En tercer lugar, la práctica clínica también depende de múltiples procesos interrelacionados. Si bien la IA ha logrado automatizar cada vez más tareas clínicas como la documentación de visitas y el análisis de electrocardiogramas, la práctica de la medicina requiere muchas habilidades que permiten una gran cantidad de actividades interrelacionadas, como interpretar los resultados de las pruebas, gestionar la incertidumbre, consultar con colegas, negociar planes de tratamiento, motivar el cambio de comportamiento y liderar equipos. La interpretación de resultados, la toma de decisiones, la elaboración de planes terapéuticos y la relación con los pacientes requieren capacidades que no pueden reducirse a una única tarea automatizable. En contextos de alto riesgo, la supervisión profesional seguirá siendo especialmente importante por motivos de seguridad y confianza.

Así, aunque la IA modificará profundamente las funciones clínicas y algunos empleos podrían desaparecer, su impacto podría traducirse en una reorganización e incluso una expansión de la fuerza laboral sanitaria, más que en una simple sustitución de los profesionales. (New England Journal of Medicine)

CAMBIOS EN LA NEWSLETTER

Desde la Junta Directiva de la Sociedad Española de Psiquiatría queremos haceros
llegar la noticia de que la Newsletter de la SEPL, tal y como la habeis conocido hasta
ahora, dejará de llegar diariamente a vuestro correo desde el próximo mes de octubre.
La SEPL ha acometido en estos últimos años una profunda transformación en nuestra
organización interna, que culmina ahora con nuestra nueva página web y con nuestra
intención de orientar nuestros esfuerzos a una progresiva especialización en nuestras
áreas de trabajo e imagen pública.
La newsletter diaria ha supuesto un enorme esfuerzo que únicamente ha sido posible
gracias al trabajo en primer lugar, y por orden cronológico, de nuestro colega Juan
Medrano y, en los últimos años, a la dedicación y constancia de uno de los miembros
de la junta directiva, Miguel Hernández. Aunque otros compañeros han colaborado
más ocasionalmente, es justo reconocer y agradecer a estas dos personas su especial
dedicación a lo largo de tanto tiempo.
Iniciamos ahora una nueva etapa en la que la newsletter seguirá llegando a vuestras
bandejas de correo y a la web de la SEPL, pero con una frecuencia inferior, y siempre
que sigáis manteniendo vuestra suscripción. Vamos a limitar sus contenidos a temas
relacionados con la psiquiatría legal y a enlazar con documentos, blogs y
publicaciones únicamente (o principalmente) relacionadas con nuestra especialidad.
Esperamos que esta especialización os acerque a nuestra sociedad y a sus
actividades. Ese siempre ha sido nuestro objetivo.
Agradecemos estos años de atención diaria y esperamos que sigáis ahí para nuestras
próximas publicaciones.

Qué tienen en común los países que sí han logrado reducir el suicidio

La prevención del suicidio se ha convertido en una prioridad internacional, pero los resultados de las estrategias nacionales son muy desiguales. Aunque más de 40 países han desarrollado planes específicos, solo algunos, como Finlandia, Noruega o Dinamarca, han conseguido reducciones importantes y sostenidas. La diferencia parece estar no tanto en acumular medidas como en construir estrategias coherentes, duraderas y capaces de adaptarse a los resultados obtenidos.

Los países con mejores resultados combinan actuaciones a distintos niveles: intervenciones dirigidas a toda la población, medidas específicas para grupos vulnerables (adolescentes, migrantes, minorías étnicas, personas mayores aisladas, comunidades LGBTQ+ o población penitenciaria) y atención a personas con elevado riesgo, además de programas de postvención tras intentos o muertes por suicidio. Las medidas más sólidas incluyen sistemas de vigilancia epidemiológica capaces de integrar información procedente de múltiples fuentes, la restricción del acceso a medios letales y campañas de comunicación que abordan explícitamente el estigma, utilizando enfoques culturalmente adecuados.

La clave está en una buena coordinación. Los países que han avanzado –como Noruega o Alemania– han desarrollado estructuras estables de gobernanza, con responsabilidades bien definidas, mecanismos de coordinación y sistemas de seguimiento integrados. La evaluación continua permite detectar qué funciona y modificar las estrategias cuando es necesario.

Noruega mantiene programas sostenidos desde 1995; Finlandia y Dinamarca combinaron restricciones de medios letales con expansión asistencial; Alemania logró reducir un 24 % los actos suicidas con el programa NAAD, y Países Bajos desarrolló una red comunitaria coordinada. La experiencia demuestra que prevenir el suicidio exige planificación a largo plazo, evaluación y capacidad de adaptación, más que intervenciones aisladas. (The Conversation)

Resolviendo dudas: En respuesta a un socio de la SEPL que consulta sobre el procedimiento a seguir ante la fuga de un paciente con medida de seguridad

 Por su interés general y con el consentimiento del profesional (se han omitido datos personales) hemos creído conveniente compartir esta duda con el resto de compañeros. 

Pregunta: Trabajo en una Unidad de Rehabilitación de un Centro Psiquiátrico, donde algunos de los pacientes se encuentran cumpliendo medidas de seguridad (ingreso por orden judicial). Cuando un paciente se fuga, la Policía nos contacta en varias ocasiones y pasados 14 días, nos instan (al psiquiatra) a interponer una denuncia a nivel personal «por desaparición» dado que de lo contrario, la policía refiere que el proceso de búsqueda y retorno del paciente, por su parte, queda cerrado tras este periodo. 

Nosotros cuando se fuga un paciente lo notificamos al juzgado correspondiente, a la policía, a la familia y en caso de estar curatelado, a la entidad correspondiente (al igual que notificamos su regreso). 

Me gustaría saber si estamos obligados a tener que denunciar como sugiere la Policía o cuál es el procedimiento a seguir ante dichas situaciones (en los casos de fuga cumpliendo medida de seguridad). 

Respuesta: En relación con su consulta sobre el procedimiento a seguir ante la fuga de un paciente que se encuentra cumpliendo una medida de seguridad, le confirmo que la actuación que llevan a cabo actualmente es la correcta y adecuada. 

Al tratarse de un ingreso por orden judicial derivado de una sentencia, es dicha autoridad judicial la que define el proceso. Si un paciente no regresa de una salida terapéutica, está incumpliendo una orden judicial. Por tanto, el médico responsable puede solicitar el auxilio de las fuerzas de seguridad para su retorno. 

El procedimiento que nos indica (notificar la desaparición a la Policía, al Juzgado correspondiente y, si aplica, a la entidad de curatela) es el idóneo. Una vez localizado, la policía o los servicios sanitarios correspondientes deben proceder al traslado del paciente a la unidad, en cumplimiento de la medida de seguridad vigente. 

Si el paciente continúa en paradero desconocido, la obligación del centro sanitario se limita a comunicar al juzgado que la medida ha dejado de cumplirse debido a la fuga, para los efectos que la autoridad judicial disponga. Es el juzgado, y no el personal sanitario, quien tiene la competencia para ordenar a las fuerzas de seguridad la localización y traslado del paciente. 

Por lo tanto, no consideramos que tenga sentido interponer una denuncia a nivel personal por desaparición. Las denuncias se presentan ante la sospecha de un delito para que se adopten medidas, y en este caso las medidas ya están dictadas por un juez. Presentar una denuncia formal no aporta nada nuevo a las notificaciones que ustedes ya realizan. 

La visión postmoderna del mundo y la psiquiatría contemporánea

El artículo analiza cómo la visión posmoderna ha influido en la psiquiatría contemporánea, incluso de forma poco reconocida. Los autores sostienen que el posmodernismo tiende a cuestionar la existencia de una verdad objetiva y a considerar el conocimiento como dependiente del lenguaje, la cultura, la historia y las relaciones de poder. En psiquiatría, esta influencia aparece tanto en sus críticos como en algunos de sus principales modelos.

El DSM mejoró la fiabilidad diagnóstica mediante criterios operativos, pero los autores recuerdan que fiabilidad no equivale a validez. Muchas categorías se establecen mediante consenso, pragmatismo y compromisos profesionales, sin garantizar que correspondan a enfermedades reales. Algo similar ocurre con el modelo biopsicosocial: al aceptar simultáneamente factores biológicos, psicológicos y sociales sin establecer cómo priorizarlos, puede favorecer un eclecticismo dependiente de las preferencias del clínico.

También ciertas corrientes psicoterapéuticas pueden convertir la importancia de la subjetividad y del observador en un relativismo donde ninguna explicación resulta claramente más verdadera que otra. Frente a ello, los autores proponen recuperar una psiquiatría científica, humanista y basada en métodos, utilizar distintos enfoques según la naturaleza del problema, en lugar de las preferencias del clínico o el consenso de un comité. La psiquiatría debe recuperar su compromiso con la verdad. (Psychiatric Times).

Trastorno de la conducta alimentaria en varones: un relato personal

Trevor Parker relata cómo logró ocultar durante seis años un grave trastorno de la conducta alimentaria, favorecido, en parte, por ser hombre. Su altura, complexión delgada y afición al deporte permitían explicar sus síntomas como algo aparentemente normal: si adelgazaba era por su constitución, si comía grandes cantidades sin ganar peso era por su metabolismo y si hacía ejercicio constantemente era porque era corredor. La anorexia y la bulimia pasaron así prácticamente inadvertidas entre familiares, amigos y compañeros.

El problema comenzó a los 23 años con dietas cetogénicas muy restrictivas y evolucionó hacia episodios de atracones, purgas y, finalmente, una anorexia grave que se prolongó durante más de cinco años. Aunque terminó sus estudios y mantuvo una vida aparentemente funcional, vivía agotado, aislado y convencido de que su salud acabaría deteriorándose gravemente.

El autor destaca que los trastornos alimentarios siguen asociándose culturalmente a las mujeres, lo que dificulta reconocerlos en los hombres. Su recuperación comenzó de forma inesperada, cuando decidió pedir ayuda y contar lo que estaba ocurriendo. Parker subraya que la recuperación no es lineal y exige afrontar la vulnerabilidad y romper el aislamiento. Ahora comparte públicamente su experiencia para recordar a otros hombres que la anorexia y la bulimia no discriminan por género y que pedir ayuda no supone debilidad.

Responsabilidad penal y trastorno bipolar en España 

El estudio analiza la relación entre el trastorno bipolar (TB) y la responsabilidad penal en España, a partir de una revisión sistemática y retrospectiva de 182 sentencias judiciales dictadas entre 2019 y 2024 en las que estaba presente sintomatología maníaca. El objetivo fue caracterizar las variables sociodemográficas, clínicas y judiciales de las personas implicadas y conocer cómo influye el trastorno en la valoración de la imputabilidad. 

La mayoría de los acusados eran hombres (81,9%) y presentaban una importante situación de aislamiento social: el 76,9% carecía de apoyo familiar. Aunque el 69,2% tenía un diagnóstico previo de trastorno bipolar, en el momento de cometer el delito el 61,5% no recibía tratamiento farmacológico y el 64,3% no mantenía seguimiento psiquiátrico. Además, casi dos tercios tenían antecedentes penales. 

Desde el punto de vista judicial, los resultados más frecuentes fueron la desestimación de recursos (37,4%) y las penas de prisión (28,6%). El tratamiento farmacológico impuesto judicialmente apareció únicamente en el 6,6% de los casos, mientras que el trastorno bipolar fue considerado eximente completa de responsabilidad penal solo en el 3,3%. 

Los autores relacionan la implicación delictiva con la vulnerabilidad social y la falta de adherencia terapéutica, y subrayan la necesidad de protocolos forenses estandarizados y mayor formación interdisciplinar, para que las decisiones judiciales sean clínicamente adecuadas y proporcionales al estado mental del acusado. (sciencedirect.com) 

Esquizofrenia: avances en fisiopatología, tratamiento y medicina de precisión.

Esta revisión resume los últimos avances en la definición de la esquizofrenia a nivel biológico, con el objetivo de desarrollar biomarcadores basados en mecanismos. Asimismo, subraya la importancia del tratamiento multimodal de la esquizofrenia, que incluye farmacoterapia, estrategias neuromoduladoras y no biológicas. También se destacan las oportunidades para futuras investigaciones.

La esquizofrenia es un trastorno mental grave que suele comenzar al final de la adolescencia o en la edad adulta joven y cuyo origen parece depender de la interacción de múltiples factores genéticos y ambientales, con importantes implicaciones en el neurodesarrollo. Esta complejidad ayuda a explicar la gran heterogeneidad clínica y biológica de las personas diagnosticadas.

El tratamiento ha avanzado combinando intervenciones biológicas y no biológicas. Los antipsicóticos continúan siendo fundamentales para reducir los síntomas positivos y prevenir recaídas, cuya repetición se asocia con peor evolución. Las formulaciones inyectables de larga duración pueden mejorar la adherencia y disminuir hospitalizaciones, mientras que la clozapina mantiene un papel esencial en aproximadamente el 30% de pacientes considerados resistentes al tratamiento y puede reducir el riesgo de conducta suicida.

Junto al tratamiento farmacológico, las intervenciones psicosociales y cognitivas favorecen la recuperación funcional, la prevención de recaídas y el manejo de las fases iniciales de la psicosis. También se investigan nuevas estrategias, como la neuromodulación y las intervenciones de salud digital.

Los estudios genéticos y epidemiológicos de la esquizofrenia han experimentado avances notables en las últimas dos décadas. Los estudios genéticos han resaltado la importancia de los factores neuronales y sinápticos como impulsores de la enfermedad. Numerosos estudios biológicos que examinan a pacientes vivos con esquizofrenia han indicado mecanismos fisiopatológicos relativamente comunes, pero aún diversos, que incluyen alteraciones de los neurocircuitos, los neurotransmisores y las cascadas de señalización homeostática, como la señalización inmuno-inflamatoria, redox y metabólica.

El principal reto futuro es superar una concepción de la esquizofrenia basada exclusivamente en criterios clínicos. La medicina de precisión propone identificar biomarcadores objetivos que permitan clasificar a los pacientes según sus características biológicas y seleccionar tratamientos dirigidos a mecanismos específicos, avanzando hacia una psiquiatría más individualizada. (BMJ)

Prisión permanente revisable para una auxiliar de enfermería que mató a una anciana inyectándole insulina

El Tribunal Supremo ha condenado a prisión permanente revisable a una auxiliar de enfermería que causó la muerte de una mujer de 98 años con demencia, ingresada en la residencia donde trabajaba. La sentencia, de 21 de julio de 2026, eleva así la pena de 20 años de prisión que habían impuesto previamente la Audiencia Provincial de León y el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León.

Los hechos comenzaron cuando la auxiliar llevó a la anciana a su habitación tras la cena, la golpeó y zarandeó. Aunque la dirección le ordenó abandonar el centro, antes de marcharse accedió al cuarto de enfermería, cogió un bolígrafo de insulina destinado a otra residente y administró a la víctima cuatro inyecciones con intención de causarle la muerte. La mujer fue encontrada al día siguiente sin responder a estímulos, ingresó en coma por intoxicación por insulina y falleció días después.

La cuestión jurídica principal era determinar si la alevosía por desvalimiento podía coexistir con la especial vulnerabilidad de la víctima. El Supremo considera que ambas circunstancias son compatibles: la ejecución impidió cualquier defensa y, además, la avanzada edad, la demencia y la dependencia de cuidados suponían un plus de vulnerabilidad. Por ello, aplicó el artículo 140.1.1.º del Código Penal y consideró proporcionada la prisión permanente revisable para un asesinato de especial gravedad. (Noticias Jurídicas)