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Este ensayo clínico piloto aleatorizado con 80 participantes investiga si el tratamiento con litio en dosis bajas retrasa el deterioro cognitivo en adultos mayores con deterioro cognitivo leve. Resultados: Entre los resultados cognitivos, la prueba de Aprendizaje Verbal de California-II (CVLT-II) mostró el mayor tamaño del efecto. Las puntuaciones disminuyeron 1,42 puntos por año en el grupo placebo en comparación con 0,73 puntos por año en el grupo de litio (diferencia en la disminución anual, 0,69 puntos por año; p = 0,05), lo que no alcanzó el umbral preespecificado ( p < 0,01). Ni la prueba Breve de Memoria Visoespacial-Revisada (BVMT-R) ni el compuesto cognitivo preclínico de Alzheimer adaptado (PACC) mostraron cambios significativos a lo largo del tiempo en ninguno de los grupos, lo que limita la interpretación de los efectos del tratamiento en estas medidas. La ausencia de disminución puede reflejar una sensibilidad insuficiente de estas medidas para detectar cambios en esta población con deterioro cognitivo leve durante un período de 2 años. En cuanto a los resultados de neuroimagen, tanto el volumen de la sustancia gris cortical como el del hipocampo disminuyeron con el tiempo en ambos grupos de tratamiento. En el caso del volumen del hipocampo, la diferencia en la disminución entre los grupos no alcanzó significación estadística. BVMT-R, PACC, el volumen de la sustancia gris cortical y BDNF no mostraron interacciones significativas entre el tratamiento y el tiempo. En conclusión, aunque el estudio no demostró diferencia significativa entre litio y placebo en la evolución del deterioro cognitivo en adultos mayores, este ensayo clínico piloto aleatorizado demostró la viabilidad del reclutamiento y la retención de participantes, y confirmó la seguridad y la tolerabilidad del litio en dosis bajas en adultos mayores con deterioro cognitivo leve. Generó estimaciones preliminares del tamaño del efecto en medidas cognitivas, de neuroimagen y de biomarcadores plasmáticos para fundamentar futuros ensayos con la potencia estadística adecuada para evaluar sus posibles propiedades neuroprotectoras en el deterioro cognitivo leve (DCL). Comentado en Noticias JAMA .

En un artículo reciente publicado en Cell , Li et al. sugieren que los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) actúan sobre el transportador de serotonina en las células T CD8+ potenciando la inmunidad antitumoral. Además de este mecanismo, los ISRS pueden actuar sobre las células malignas, así como sobre otras células inmunitarias, para mejorar la inmunovigilancia del cáncer. Los resultados de este estudio respaldan el papel del transportador de serotonina (SERT) como un punto de control inmunitario que limita la inmunidad antitumoral de las células T CD8. Los autores demostraron que: SERT regula negativamente la respuesta de las células T CD8 a la ligadura del receptor de células T (TCR) al agotar la serotonina intratumoral; Fluoxetina y citalopram, 2 ISRS, suprimen el crecimiento tumoral y estimulan la función efectora de las células T CD8 intratumorales en varios modelos humanos y murinos; Ambos ISRS sinergizan con el bloqueo de la proteína de muerte celular programada 1 (PD-1). Los niveles de expresión intratumoral de SERT están negativamente correlacionados con la supervivencia del paciente en múltiples tipos de cáncer. En general, este estudio apoya la idea de que los ISRS mejoran la inmunidad antitumoral de las células T CD8 al aumentar los niveles intratumorales de serotonina. En este otro artículo se hace una revisión sobre el mismo tema. Dado que la sertralina, el citalopram y la fluoxetina son los antidepresivos más utilizados y seguros, deben considerarse como candidatos idóneos para su reutilización en la investigación oncológica traslacional y clínica.

La autora cuenta cómo su comprensión del trastorno bipolar tipo I (TBI) cambió cuando su marido, Smitty, fue diagnosticado de TBI. Lo que antes veía como una enfermedad que desestabilizaba la vida cotidiana comenzó a transformarse al descubrir el impacto del tratamiento, la terapia y el apoyo adecuado. Recuerda las épocas en las que Smitty apenas dormía y parecía simplemente muy productivo, hasta que una crisis psicótica y su primera hospitalización revelaron que algo más profundo sucedía. Con los años y distintos tratamientos, ella fue aprendiendo a acompañarlo como una verdadera compañera de cuidados. Desarrolló su propio método, los “3 Cs” (por sus siglas en inglés: catch it, check it and change it) que consiste en detectar pequeñas señales, revisarlas y actuar junto con su marido y su equipo clínico. Smitty añadió una cuarta: comunicar. Ese equilibrio también le hizo replantearse su papel entre esposa y cuidadora, aprendiendo cuándo intervenir y cuándo dejar espacio. En el proceso, la autora reconoció sus propios síntomas depresivos y comprendió la importancia de cuidarse para poder cuidar. Tener el apoyo de una comunidad, un grupo de apoyo (como en su caso el grupo de Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales (NAMI), y la presencia de un clínico de confianza han sido fundamentales. Con el tiempo, ambos aprendieron que la estabilidad no significa perfección, sino la certeza de que existe ayuda y, sobre todo, esperanza.

Estimados compañeros/as, os recordamos de nuevo el próximo Congreso Nacional de la SEPL que se celebrará en Vitoria, los días 14-16 de mayo de 2026. El plazo para a enviar posters al congreso termina el próximo día 10 de abril. En esta dirección podéis encontrar la normativa para el envío de Posters: https://psiquiatrialegal2026.com/envio-de-poster/ El enlace de contacto con la Web del congreso Vitoria 2026 es: https://psiquiatrialegal2026.com/ ¡Todavía estás a tiempo para enviar posters al congreso antes que finalice el plazo de envío¡ No os olvidéis en apuntaros al congreso que está ya “a la vuelta de la esquina ”, ¡Nos vemos en Vitoria!

La tragedia de Aaron, un niño que no llegó a cumplir los siete años, culminó la madrugada del 15 de mayo de 2023 en el barrio granadino de La Chana. Su madre, que presentaba un trastorno de ideas delirantes persistentes , lo asfixió mientras dormía para "salvarlo" de unos abusos sexuales que solo existían en su mente. Tras acabar con su vida, roció el cuerpo con gasolina y prendió fuego a la vivienda, en un intento final de desaparecer junto a él ante un desahucio inminente. Durante años, la mujer tejió una red de denuncias infundadas contra el padre, escuelas y vecinos, llevando a su hijo en una huida constante de enemigos invisibles. Pese a que la justicia archivaba cada acusación y el entorno advertía comportamientos erráticos, la falta de tratamiento psiquiátrico permitió que el delirio se consolidara. Finalmente, la Audiencia de Granada ha dictado 40 años de internamiento psiquiátrico por asesinato e incendio, reconociendo una eximente completa por su enajenación mental.

Tosquelles (Reus, 1912) es una de esas figuras que, por pertenecer al bando perdedor de la guerra civil española, quedó olvidado en España, aunque su obra sobresaliente ha quedado en la memoria de la psiquiatría europea. Exiliado tras la Guerra Civil, llegó al hospital de Saint-Alban, en la Francia rural, en un momento histórico en el que los hospitales psiquiátricos eran, sobre todo, centros de reclusión y defendió la necesidad de cambios profundos en las instituciones psiquiátricas. Consiguió que los pacientes salieran fuera a trabajar con lo que se producía un cambio absoluto en lo referente a su calidad de vida y enfermedad. Sirva este pequeño recordatorio como recuerdo de una figura destacada de la psiquiatra española y eco de la noticia publicada en Médicos y Pacientes .

La psilocibina se muestra prometedora en el tratamiento de la depresión, aunque las limitaciones de las investigaciones previas justifican la realización de más estudios. En este ensayo clínico aleatorizado, que incluyó a 144 adultos con depresión resistente al tratamiento, no se observaron diferencias significativas en la tasa de respuesta en la Escala de Calificación de Hamilton para la Depresión a las 6 semanas (criterio de valoración principal) entre la psilocibina de 25 mg, la psilocibina de 5 mg y la nicotinamida. Sin embargo, los resultados secundarios mostraron reducciones clínicamente significativas en los síntomas depresivos con la psilocibina de 25 mg en comparación con los tratamientos de referencia. Otros problema importante es el enmascaramiento de los estudios de eficacia de los psicodélicos. Los ensayos de terapia asistida con psicodélicos (TAP) presentan altos niveles de desenmascaramiento funcional, lo que sesga los resultados al comparar la TAP con intervenciones enmascaradas. Dado que la TAP es prácticamente siempre de etiqueta abierta, los resultados del tratamiento deben compararse con los de los antidepresivos tradicionales (AT) de etiqueta abierta, por lo que los beneficios potenciales asociados con que los pacientes conozcan su tratamiento son iguales entre las intervenciones. Este estudio realizó una búsqueda sistemática en PubMed para identificar ensayos clínicos de TAP y ensayos de etiqueta abierta con antidepresivos tradicionales (AT) para el tratamiento de la depresión mayor sin comorbilidad en adultos sin psicosis en el ámbito ambulatorio. La extracción de datos se complementó con información de una revisión y un metaanálisis de fármacos antidepresivos para evaluar la diferencia entre los resultados de AT de etiqueta abierta y los de etiqueta ciega. Resultados: En los ensayos sobre depresión, la TAP no resultó más eficaz que los fármacos antidepresivos tradicionales de etiqueta abierta (AT). El enmascaramiento marcó la diferencia para los AT, pero no para la TAP, lo que confirma que los ensayos de TAP son, en la práctica, siempre de etiqueta abierta. Estos resultados refutan las narrativas excesivamente optimistas en torno a la TPA y resaltan la importancia de la integridad del enmascaramiento. Finalmente una editorial en JAMA Psychiatry aborda las dificultades para el cegamiento de estos estudios y la práctica imposibilidad de separar el efecto atribuible a las expectativas del tratamiento.

Hoy en día, podría estar surgiendo un nuevo subtipo de TEPT, de nuevo como respuesta a una innovación militar: el trauma y la ansiedad inducidos por drones, denominados coloquialmente "dronofobia ". El artículo describe cómo los drones han elevado drásticamente las consecuencias psicológicas del combate, sirva de ejemplo la guerra de Ucrania. El doctor en psicología, Joseph Bonvie identifica tres pilares que distinguen a esta variante del trastorno de estrés postraumático (TEPT). En primer lugar, la amenaza aérea es persistente y omnisciente. El soldado ya no solo debe mirar al frente o al suelo; ahora el peligro acecha desde arriba, generando un estado de hiperactivación constante. La sensación de ser observado y ser un objetivo potencial en todo momento agota mentalmente a las tropas, alimentando el agotamiento y, en casos extremos, tendencias suicidas. El segundo componente es la "hipervigilancia ligada al sonido". El zumbido característico de un dron, comparado a menudo con un enjambre de avispones, se convierte en un disparador de pánico. En la vida civil, sonidos cotidianos que imitan este tono pueden desencadenar crisis agudas, dificultando la extinción del miedo. Finalmente, el artículo destaca una dimensión digital inédita: la lesión moral potenciada por las redes sociales. A diferencia de guerras pasadas, hoy los ataques son grabados por el mismo dron que los ejecuta y difundidos globalmente como propaganda. El soldado no solo sufre la agresión física, sino que se ve obligado a revivirla en una esfera pública fuera de su control, a menudo acompañada de comentarios deshumanizantes. Un caso emblemático es el del "Sr. A", un soldado ucraniano que, tras ser atacado y filmado, desarrolló síntomas severos como el sellado de ventanas y la evitación de la luz, ante el temor de ser visto desde el cielo incluso en su hogar. Aunque tratamientos integrales que incluyen terapia cognitivo-conductual y EMDR han mostrado eficacia, la ubicuidad de los drones comerciales en la vida civil plantea un reto futuro: a diferencia de las minas, los drones seguirán presentes en el entorno cotidiano del veterano, complicando la superación de este nuevo y persistente pavor.

El dolor y las afecciones psiquiátricas presentan una alta comorbilidad y están íntimamente relacionadas a nivel biológico, sociológico y psicológico, por tanto, tratar el dolor como un trastorno de diagnóstico dual puede conducir a mejores resultados para el dolor crónico refractario. Esta es la premisa central de este artículo elaborado por el Dr. Alexander B. Niculescu, quien propone un cambio de paradigma en la psiquiatría moderna: entender el dolor como una forma de sobrerreactividad del organismo, similar al trastorno de estrés postraumático (TEPT). El artículo clasifica el dolor en tres categorías: el nociceptivo (por daño tisular visible), el neuropático (lesión en el sistema somatosensorial) y el nociplástico (sin lesión clara, debido a una sensibilización central). Es en este último grupo, y en los pacientes psiquiátricos con alta comorbilidad, donde la falta de pruebas objetivas se convierte en una barrera crítica para el tratamiento. La solución propuesta reside en la psiquiatría de precisión. Mediante la identificación de 56 biomarcadores de expresión génica en sangre, se ha logrado predecir estados de dolor intenso y futuras visitas a urgencias. Curiosamente, existe un solapamiento masivo entre los genes del dolor y los vinculados al estrés, la ansiedad, el estado de ánimo y la psicosis. Destacan dos protagonistas: el gen CD55, un "supresor del dolor" cuya expresión disminuye en crisis agudas, y el gen ANXA1, un "algogén" que aumenta con el dolor y regula procesos inflamatorios. El diagnóstico basado en estos biomarcadores —una suerte de "biopsia líquida"— permite no solo medir el dolor actual, sino establecer perfiles de riesgo personalizados. El informe subraya que estas pruebas son especialmente necesarias en hombres, quienes tienden a reportar sus síntomas con menos precisión o a buscar sustancias controladas con mayor frecuencia. En cuanto al tratamiento, los biomarcadores también pueden utilizarse para relacionar a los pacientes con los medicamentos adecuados y medir la respuesta al tratamiento (farmacogenómica), así como para ensayos clínicos de descubrimiento de nuevos fármacos y el reposicionamiento de medicamentos. Según los análisis farmacogenómicos, el litio, sorprendentemente, fue uno de los biomarcadores más relevantes; en segundo lugar, se situaron los ácidos grasos omega-3. Otros biomarcadores interesantes fueron la ketamina, el magnesio y la vortioxetina. El hecho de que los analgésicos convencionales aparezcan más abajo en la lista sugiere que el tratamiento actual tiene un amplio margen de mejora. En conclusión, el artículo nos invita a ver el dolor crónico como una herida que persiste en el sistema nervioso incluso cuando el trauma inicial ha desaparecido. Al integrar intervenciones biológicas, apoyo psicológico y "prehabilitación" física, la psiquiatría tiene la oportunidad de liderar una respuesta más humana y precisa ante una de las condiciones más incapacitantes de nuestro tiempo.

La última resolución judicial pone fin a la larga batalla emprendida por el psiquiatra Víctor Pedreira tras su cese como jefe de Psiquiatría del Complejo Hospitalario Universitario de Pontevedra (CHUP) en octubre de 2012, cuando apenas le quedaban tres años para jubilarse y después de haber dirigido el servicio desde su creación en 1982. Aunque la justicia declaró nula aquella destitución y reconoció que había sido fruto de una actuación arbitraria, Pedreira nunca recuperó su puesto, ya que al finalizar el proceso había superado los 65 años. La ejecución de aquellas primeras sentencias permitió que el Sergas le abonara las diferencias salariales acumuladas hasta 2015, pero el facultativo reclamó también una indemnización por el profundo daño moral sufrido: la degradación profesional, el traslado a un puesto periférico con peores condiciones, la amplia repercusión mediática y los siete años de litigios marcados por retrasos y tensiones personales. Tras desestimar la Xunta su petición, los tribunales han reconocido ahora su derecho a recibir 10.000 euros, actualizados desde 2012. La sentencia insiste en que la destitución respondió a una desviación de poder “grosera e intolerable”, impulsada por animadversión personal y un procedimiento amañado para reemplazarlo por un candidato con menos méritos. El juez incluso insta a la Administración a valorar la acción de repetición (la administración puede reclamar ese dinero a los funcionarios o autoridades que causaron el daño por su actuación ilegal).



