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NOTICIAS

Por Alfredo Calcedo 30 de junio de 2026
El Tribunal Supremo ha estimado parcialmente el recurso de un conductor condenado por atropellar mortalmente a un ciclista en Alcázar de San Juan en 2016 y abandonar el lugar sin prestarle ayuda. El acusado circulaba bajo los efectos del alcohol cuando impactó contra la parte trasera de la bicicleta. Pese a ser consciente del atropello, continuó la marcha para evitar ser descubierto, sin comprobar el estado de la víctima ni si recibía asistencia. La sentencia reduce la condena de seis años y medio a tres años de prisión, al excluir el delito de omisión del deber de socorro. La Sala entiende que, al haberse producido la muerte de forma prácticamente inmediata al golpe —o, como máximo, en los veinte minutos posteriores—, no puede afirmarse que el ciclista estuviera en una situación de desamparo y peligro grave susceptible de ser auxiliada. Ante la duda, el Supremo aplica el criterio más favorable al reo. No obstante, la resolución incluye un voto particular discrepante. El magistrado Leopoldo Puente sostiene que el conductor debió ser condenado por omisión de socorro en grado de tentativa, ya que huyó sin saber si la víctima seguía viva.
Por Alfredo Calcedo 30 de junio de 2026
La Audiencia Provincial de Navarra ha absuelto a un joven que, con 20 años, mantuvo relaciones sexuales durante varios meses de 2021 con una menor de 13 años, en el contexto de una relación de noviazgo y convivencia familiar en Pamplona. Aunque desde la reforma penal de 2015 los menores de 16 años no pueden prestar consentimiento sexual válido, el tribunal aplica la cláusula de exclusión de responsabilidad del artículo 183 bis del Código Penal, al apreciar proximidad de edad, apariencia física y grado de madurez entre ambos. ( Poder Judicial ) La Fiscalía pedía 10 años de prisión por agresión sexual continuada, pero la Audiencia considera que no hubo violencia, intimidación, engaño, prevalimiento ni aprovechamiento de una situación de vulnerabilidad. También destaca que la joven no ejerció acusación particular, que actualmente ambos mantienen una relación de pareja y que el informe pericial apreciaba en ella una moderada madurez psicológica. La sentencia, recurrible ante el TSJ de Navarra, concluye que procede la absolución.
Por Alfredo Calcedo 30 de junio de 2026
La gran heterogeneidad clínica del autismo podría reflejar diferencias biológicas profundas, aunque hasta ahora faltaban pruebas directas. Para explorar esta hipótesis, los autores recurrieron a un enfoque traslacional, comparando patrones de conectividad funcional cerebral mediante resonancia magnética funcional en modelos animales y en personas con autismo. Primero analizaron 20 modelos genéticos de ratón relacionados con el autismo. Los patrones de conectividad cerebral no fueron homogéneos, sino que se agruparon en dos grandes subtipos: uno dominado por hipoconectividad y otro por hiperconectividad. Estos perfiles no eran solo diferencias de imagen cerebral, sino que se asociaban a mecanismos biológicos distintos. La hipoconectividad se asocia con disfunción sináptica y la hiperconectividad refleja alteraciones transcripcionales e inmunitarias. A continuación, los investigadores buscaron patrones equivalentes en una amplia muestra humana multicéntrica, con 940 personas con autismo idiopático y 1.036 individuos neurotípicos. Encontraron subtipos análogos, reproducibles y asociados a arquitecturas funcionales y perfiles conductuales diferentes. El trabajo propone así un marco empírico para estratificar el espectro autista según patrones neurobiológicos, aunque los autores subrayan que estos subtipos son todavía observacionales y requieren validación adicional antes de una aplicación clínica. ( Nature ) Comentado en DW Entre las personas autistas, el 24 % mostró hipoconectividad y el 17 % hiperconectividad. Por tanto, hay como mínimo, dos subtipos de autismo dominantes y biológicamente distintos. Sin embargo, el 59 % de las personas con autismo no encajó en ninguna de las dos categorías, un resultado que podría deberse a la selección específica de genes utilizada en el estudio. El estudio no pretende afirmar que solo existan estos dos subtipos, sino que fueron los únicos que se pudieron detectar y caracterizar con claridad.
Por Alfredo Calcedo 29 de junio de 2026
El presente estudio evaluó si la potenciación farmacológica de los ritmos cerebrales dependientes del sueño mediante el hipnótico zolpidem, podría restaurar la oscilación lenta cortical, mejorar la duración del sueño No REM (NREM) y reducir la amiloide en ratones jóvenes APP/PS1 (proteína precursora amiloide/presenilina 1). Resultados: La administración aguda de zolpidem aumentó la potencia de la oscilación lenta y la duración del sueño. La administración crónica redujo la carga de placa amiloide, alivió la neuroinflamación, aumentó la densidad sináptica inhibitoria, normalizó la homeostasis del calcio neuronal y mejoró la memoria contextual sin afectar las funciones locomotoras ni cognitivas generales. Estos resultados resaltan el potencial terapéutico de restaurar los ritmos cerebrales dependientes del sueño para frenar la amiloidosis. En resumen, el zolpidem restauró el sueño NREM y recuperó el ritmo cerebral dependiente del sueño, la oscilación lenta. La administración de zolpidem redujo la carga de placas amiloides corticales, atenuó la sobrecarga de calcio neuronal y mejoró la recuperación contextual dependiente del sueño sin efectos adversos sobre la locomoción. Esto respalda el potencial terapéutico del zolpidem como estrategia de intervención en las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer.
Por Alfredo Calcedo 29 de junio de 2026
Las personas con esquizofrenia presentan a menudo mala calidad del sueño, ansiedad y síntomas depresivos, factores que pueden agravar su malestar general y dificultar la recuperación funcional. En este contexto, los autores exploran si el “sonido blanco” puede actuar como una intervención sencilla, no farmacológica y complementaria al tratamiento habitual. Para ello realizaron un análisis retrospectivo con 212 pacientes con esquizofrenia, divididos en dos grupos de 106 personas. El grupo control recibió únicamente tratamiento farmacológico estándar, mientras que el grupo de intervención escuchó sonido blanco a una intensidad de 40–50 dB durante dos horas cada noche, a las 21:00, durante 12 semanas. Tras la intervención, los pacientes expuestos al sonido blanco mostraron una mejoría significativa en la latencia del sueño, la eficiencia del sueño y la puntuación global del Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh (PSQI). Además, presentaron menores puntuaciones de ansiedad y depresión, así como una reducción de los síntomas negativos frente al grupo control. El sonido blanco se muestra prometedor para mejorar la calidad del sueño y aliviar la ansiedad y la depresión en pacientes con esquizofrenia. En conjunto, el trabajo sugiere que el sonido blanco podría ser una herramienta útil, segura y accesible para mejorar la calidad del sueño y aliviar la ansiedad y la depresión en pacientes con esquizofrenia, aunque sus resultados deben interpretarse con prudencia por el diseño retrospectivo del estudio. En este artículo una persona con esquizofrenia y tinnitus cuenta su experiencia personal con el uso del ruido blanco y la mejoría experimentada en ambas patologías. Comentado en Psychiatric News.
Por Alfredo Calcedo 29 de junio de 2026
Las personas con psicosis presentan altas tasas de trastorno de estrés postraumático (TEPT), que se asocia con un mal pronóstico. El objetivo de este estudio fue investigar la eficacia de una terapia centrada en el trauma integrada con terapia cognitivo-conductual para la psicosis (TCCp) en personas con psicosis. STAR fue un ensayo controlado aleatorizado pragmático, de grupos paralelos y ciego para el evaluador, realizado en cinco centros del Reino Unido. Se incluyeron 305 adultos con psicosis y TEPT.Los participantes fueron asignados a recibir el tratamiento habitual o una terapia centrada en el trauma integrada con terapia cognitivo-conductual para la psicosis, añadida al tratamiento habitual. La intervención fue flexible, individualizada, basada en la formulación clínica y con una duración de nueve meses. Los resultados muestran que la terapia fue muy aceptada: la gran mayoría de los pacientes asignados al grupo terapéutico se implicó en el tratamiento y recibió una dosis mínima adecuada. Además, produjo una reducción significativa de los síntomas de TEPT y beneficios en múltiples resultados secundarios, incluyendo cogniciones postraumáticas, disociación, delirios, paranoia, depresión, ansiedad, estrés, ideación suicida y recuperación psicológica. La remisión del TEPT fue más frecuente con la intervención que con el tratamiento habitual.No se observaron efectos claros sobre las voces, las ideas de referencia, el consumo de sustancias o el funcionamiento social. Tampoco aparecieron eventos adversos graves inesperados relacionados con el procedimiento. En conjunto, el estudio concluye que las terapias centradas en el trauma pueden ser seguras, aceptables y eficaces en personas con psicosis y TEPT, una población que no debería seguir siendo excluida de estas intervenciones psicológicas para tratar las secuelas de su trauma.
Por Alfredo Calcedo 26 de junio de 2026
El consumo de cannabis suele comenzar en la adolescencia y la adultez temprana, cuando generalmente se desarrollan la ansiedad, la depresión, la psicosis y el trastorno bipolar. Los jóvenes de entre 15 y 25 años que consumen cannabis a diario y desarrollan un trastorno por consumo de cannabis presentan una mayor prevalencia de estos trastornos mentales. Este estudio (publicado en TheLancet) evalúa la coherencia de la evidencia proveniente de estudios epidemiológicos, genéticos, experimentales y preclínicos para analizar la relación entre el consumo diario de cannabis y el aumento de la incidencia, la prevalencia y la persistencia de la psicosis, el trastorno bipolar, la ansiedad, la depresión y las conductas suicidas. La conclusión más sólida aparece en la psicosis. El consumo diario, especialmente en jóvenes y en quienes desarrollan trastorno por consumo de cannabis, muestra una relación consistente y creíble como factor contributivo. El riesgo parece mayor cuando el uso es frecuente, temprano y problemático. En cambio, la evidencia sobre trastorno bipolar es menos abundante, aunque apunta a un posible empeoramiento de los síntomas. Para depresión, ansiedad y conducta suicida, el panorama es más incierto: las asociaciones existen, pero podrían explicarse por automedicación, vulnerabilidades compartidas o relaciones bidireccionales. El texto no plantea una visión alarmista, sino prudente. Reclama prevención en jóvenes, cribado clínico del consumo problemático y tratamientos integrados para quienes presentan simultáneamente trastorno mental y trastorno por consumo de cannabis.
Por Alfredo Calcedo 26 de junio de 2026
El TDAH en niñas y mujeres suele pasar desapercibido porque, a diferencia de los varones, no siempre se manifiesta con hiperactividad visible, sino con síntomas más silenciosos: inatención, despistes, dificultad para organizarse, problemas de concentración, olvidos y sensación constante de no llegar a todo. Esta forma menos evidente favorece el retraso diagnóstico y alimenta etiquetas injustas como “vaga”, “dejada” o “distraída”, cuando en realidad se trata de un funcionamiento cerebral diferente. El artículo ( Diario Médico ) subraya que existe un sesgo de género en la detección del TDAH. Aunque afecta a hombres y mujeres, ellos reciben muchos más diagnósticos, mientras que ellas tienden a enmascarar los síntomas y a expresar la disregulación emocional de forma interna, con ansiedad, tristeza o baja autoestima. Esto puede llevar a diagnósticos erróneos y tratamientos inadecuados. Los especialistas destacan la importancia del diagnóstico precoz, la coordinación con los centros educativos y un abordaje individualizado, multimodal, farmacológico, psicológico, psicopedagógico y familiar. También se señala que los cambios hormonales pueden influir en la eficacia del tratamiento. El texto concluye con el ejemplo de Andrea, una niña con TDAH inatento, cuya historia muestra cómo la comprensión y la aceptación pueden transformar la invisibilidad en oportunidad.
Por Alfredo Calcedo 26 de junio de 2026
Las personas con trastorno mental grave (TMG), incluidos los trastornos del espectro de la esquizofrenia, el trastorno depresivo mayor y el trastorno bipolar, presentan tasas elevadas de comorbilidad física y mortalidad prematura. Este estudio transversal poblacional liderado por el Hospital Clínic y el Idibaps de Barcelona analiza la asociación de la demencia y el ictus isquémico en las personas con EMG. Resultados: La prevalencia de demencia fue del 3,49 % en las personas con EMG y del 0,36 % en los controles. La prevalencia de accidente cerebrovascular isquémico fue del 5,3 % en las personas con EMG y del 2,75 % en los controles. La asociación entre TMG y demencia fue significativa en todos los grupos de edad, con la asociación más fuerte observada en edades más jóvenes a los 30-39 años. El riesgo para accidente cerebrovascular se mantuvo hasta los 70-79 años, alcanzando su punto máximo a los 40-49 años. En resumen, el estudio indica que las personas con TMG presentan un mayor riesgo de desarrollar demencia en todas las edades y también un mayor riesgo de ictus, especialmente en las etapas jóvenes y medias de la vida. Estos hallazgos resaltan la necesidad de una detección y un manejo neurológico y cardiometabólico más tempranos y sistemáticos dentro de las políticas de atención y apoyo psiquiátrico que reconocen los trastornos mentales graves como factores de riesgo para enfermedades vasculares y demencia. Comentado en Diario Médico .
Por Alfredo Calcedo 25 de junio de 2026
Durante décadas, las personas con síndrome de Down han sido fundamentales para comprender la biología del Alzheimer, porque su genética —en especial la presencia de una copia extra del cromosoma 21— las sitúa en un riesgo muy elevado de desarrollar patología amiloide y demencia. Sin embargo, pese a que sus cerebros han ofrecido claves decisivas para la investigación, estas personas han sido con frecuencia excluidas de los ensayos clínicos y de los avances terapéuticos derivados de esos mismos descubrimientos. El artículo defiende que esta situación exige un cambio científico y ético. Científico, porque estudiar el Alzheimer en el síndrome de Down puede ayudar a comprender mejor la enfermedad y a diseñar tratamientos más precisos. Ético, porque no basta con obtener conocimiento de esta población: es necesario garantizar su participación, su protección, su voz y su acceso equitativo a diagnósticos y terapias. La longevidad creciente de las personas con síndrome de Down convierte el Alzheimer en uno de sus principales retos sanitarios. ( New England Journal of Medicine)
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