Síndrome de piernas inquietas secundario a psicofármacos

El síndrome de piernas inquietas puede aparecer como efecto secundario del tratamiento psicofarmacológico, aunque los datos disponibles han sido contradictorios. Este estudio analizó la experiencia real de 99 hospitales psiquiátricos de Alemania, Austria y Suiza entre 2001 y 2016. Entre 340.099 pacientes ingresados y tratados con psicofármacos, se identificaron 67 casos graves de nueva aparición, lo que representa una frecuencia muy baja, del 0,02 %. 

Más del 80 % de los episodios se relacionaron con dos medicamentos: la mirtazapina, implicada en 39 casos, y la quetiapina, en 16. Los síntomas surgieron generalmente con dosis bajas y, con frecuencia, durante el primer o segundo día tras iniciar el tratamiento o modificar la dosis. Los casos fueron más habituales en pacientes con trastornos depresivos, sin diferencias relevantes entre hombres y mujeres. 

Los autores plantean que el bloqueo de los receptores de histamina, común a ambos fármacos en dosis bajas, podría desempeñar un papel fundamental en este efecto adverso. 

Pérdida muscular con agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón: ¿alarma real o controversia fabricada?

Artículo de opinión sobre la preocupación por la pérdida muscular asociada a los agonistas del receptor GLP-1. Cuando una persona pierde mucho peso, sus músculos disminuyen porque ya no necesitan sostener la misma carga, del mismo modo que ocurriría al dejar de transportar una mancuerna de 22 kilos durante todo el día.

Los estudios muestran que quienes adelgazan con estos fármacos pierden algo de masa magra, pero también sucede entre quienes lo hacen únicamente mediante cambios en el estilo de vida. Aunque la masa muscular absoluta puede reducirse ligeramente, la composición corporal, la fuerza relativa, la movilidad y el rendimiento pueden mejorar, ya que la pérdida afecta principalmente a la grasa.

Por ello, la disminución muscular no parece tener una relevancia clínica importante ni superar los beneficios del tratamiento. Aun así, conviene acompañar la pérdida de peso con ejercicio de fuerza y un consumo adecuado de proteínas. El alarmismo mediático respondería más al sesgo contra la obesidad y al temor a estos medicamentos que a los datos disponibles.

Narcisismo entre cirujanos

El estudio explora la presencia de rasgos de narcisismo grandioso entre los cirujanos y su relación con el sexo, la edad, la experiencia profesional y la especialidad. Participaron 1.390 médicos, que respondieron a un cuestionario centrado en dos dimensiones: la admiración, asociada a la grandiosidad, la búsqueda de singularidad, fantasías grandiosas y el encanto personal, y la rivalidad, vinculada a la necesidad de superioridad, la devaluación de los demás y la agresividad.

Los resultados mostraron que las cirujanas presentaban niveles de rivalidad significativamente inferiores a los de sus compañeros varones, aunque no existían diferencias claras en admiración. También se observó que ambos rasgos disminuían con la edad y la experiencia. Quienes todavía no habían completado la especialización obtenían puntuaciones más elevadas, lo que sugiere que el narcisismo puede moderarse a medida que avanza la trayectoria profesional.

Entre las especialidades, los cirujanos cardiacos mostraron puntuaciones superiores a los cirujanos generales y viscerales. Los autores señalan que cierto grado de seguridad, ambición y capacidad de decisión puede resultar útil en cirugía. Sin embargo, cuando estos rasgos derivan en arrogancia, competitividad o conductas disruptivas, pueden deteriorar el trabajo en equipo y afectar a la atención al paciente. El estudio defiende, por ello, una cultura quirúrgica que combine competencia técnica, cooperación y liderazgo humanista. (Nature)

Eficacia de las intervenciones psicológicas en jóvenes menores de 25 años

El aumento de la depresión y la ansiedad entre los adultos jóvenes ha incrementado la necesidad de tratamientos eficaces. Aunque las terapias psicológicas constituyen una intervención de primera línea y suelen ser preferidas a los fármacos, existían indicios de que sus resultados podían ser menos favorables antes de los 25 años.

El estudio analizó los datos de todas las personas atendidas entre abril de 2015 y marzo de 2019 en el programa nacional inglés de terapias psicológicas para la ansiedad y la depresión. Se compararon 309.758 jóvenes de 16 a 24 años con cerca de 1,3 millones de adultos de 25 a 65 años. Los investigadores evaluaron la evolución de los síntomas depresivos y ansiosos, así como las tasas de mejoría, recuperación y deterioro clínicamente significativos.

Ambos grupos se beneficiaron del tratamiento, pero los jóvenes mostraron reducciones menores en las puntuaciones de depresión y ansiedad. También tuvieron menos probabilidades de alcanzar una mejoría fiable o recuperarse y un riesgo ligeramente mayor de empeorar. Esta diferencia se mantuvo en distintas regiones de Inglaterra y a lo largo del periodo estudiado.

Los autores concluyen que las terapias habituales resultan útiles para los jóvenes, aunque menos eficaces que para los adultos de mayor edad. Por ello, proponen adaptar mejor los tratamientos y facilitar la transición de los jóvenes hacia los servicios de salud mental para adultos. (The Lancet Psychiatry)

Relación entre actividades de ocio relacionadas con la música y el riesgo de demencia

El objetivo de este estudio fue determinar si la participación en actividades musicales (escuchar música, tocar un instrumento o una combinación de ambos) se asocia con un menor riesgo de demencia.

Se trata de un estudio de cohorte con adultos australianos de 70 años o más, residentes en la comunidad, sin diagnóstico de demencia al momento de su reclutamiento y a partir del tercer año, se estudia el riesgo de demencia.

Los resultados indican que escuchar música o tocar un instrumento (a menudo/siempre) se asocian con un menor riesgo de demencia.

Comentado en Neuroscience News.

Evidencia de una creciente brecha de mortalidad para personas con trastornos del espectro de la esquizofrenia

En un artículo reciente, Plana-Ripoll y colaboradores examinan la evolución de la mortalidad en personas tratadas por trastorno mental en Dinamarca durante catorce años. A partir de una cohorte nacional superior a siete millones de individuos, los autores comparan las tasas estandarizadas de mortalidad en distintos periodos, incluyendo la pandemia de COVID-19. Aunque la mortalidad relativa disminuyó para la mayoría de los trastornos mentales, en los trastornos del espectro de la esquizofrenia (SSDs) aumentó, un patrón también observado en Escocia y, en menor medida, matizado en Hong Kong. En conjunto, estas investigaciones señalan una brecha de mortalidad persistente y, en algunos contextos, creciente, a pesar de la implantación temprana y amplia de servicios de intervención precoz (EI) como el programa OPUS.

1. Perspectiva de Salud Pública: Comprender la “brecha de mortalidad”
Las tasas estandarizadas de mortalidad dependen tanto del grupo clínico como de la población general, por lo que es necesario considerar medidas absolutas y relativas. En Dinamarca, las tasas brutas de mortalidad en SSDs descendieron en los primeros doce años pero repuntaron en 2022–2023, patrón también visible en la población general y coincidente con el impacto de la pandemia. Sin embargo, las mejoras en salud poblacional previas a la COVID-19 no se trasladaron con igual intensidad a quienes viven con SSDs, evidenciando un déficit sostenido en la reducción de riesgos.

2. Perspectiva Clínica: Efectividad del tratamiento en la práctica real
El aumento de la brecha podría atribuirse a una menor efectividad de la intervención precoz fuera de los ensayos controlados. No obstante, los estudios de OPUS no muestran diferencias significativas en mortalidad ni un deterioro de su impacto en contextos reales. Mientras algunos programas, especialmente EASY en Hong Kong, han mostrado reducciones en suicidio, los resultados sobre salud física siguen siendo limitados, como ilustra el ensayo CHANGE.

3. Perspectiva del Paciente: Prioridades terapéuticas
Las investigaciones sobre necesidades percibidas sugieren que los pacientes con SSDs otorgan escasa prioridad a la salud física y al riesgo suicida, posiblemente debido a la mayor urgencia subjetiva de los síntomas psicóticos y afectivos, o a una baja conciencia del riesgo.

4. Hacia un Enfoque Integrado. La persistencia y ampliación de la brecha de mortalidad reclaman estrategias innovadoras que integren perspectivas poblacionales, clínicas y de pacientes. Solo mediante inversiones sólidas en investigación y servicios será posible revertir estas tendencias y mejorar el pronóstico vital en SSDs.

Despido procedente de una trabajadora de residencia de mayores por insultar a residentes vulnerables

El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, Sala de lo Social, en su sentencia 261/2026, de 27 de enero (rec. 2212/2025), ha confirmado la procedencia del despido disciplinario de una trabajadora de una residencia de mayores por dirigir a diversos residentes un trato ofensivo, con insultos y expresiones degradantes, incompatible con las exigencias de la buena fe contractual.

Aerosol nasal de esketamina para la depresión grave: dilemas clínicos y preguntas sin respuesta

Seis años después de la aprobación de la esketamina intranasal para la depresión resistente, su lugar en la práctica clínica continúa envuelto en incertidumbres y tensiones. Aunque ketamina se utilizaba desde 1970 como anestésico, su rápida reconversión en las dos últimas décadas hacia usos psiquiátricos abrió la puerta al desarrollo de esketamina, el enantiómero S, cuyo mayor potencial buscaba reducir la dosis y atenuar los efectos disociativos característicos del compuesto racémico. Sin embargo, estos efectos adversos no desaparecieron, y junto con el riesgo de abuso, dieron lugar a un estricto programa de supervisión para su uso que condiciona profundamente su implementación clínica.

El panorama de salud mental en EEUU ha cambiado drásticamente tras la pandemia de COVID‑19, impulsando la telemedicina y facilitando la proliferación de plataformas que distribuyen ketamina compuesta para uso domiciliario, una práctica que ha suscitado advertencias regulatorias y un crecimiento preocupante del uso no supervisado. Paralelamente, el uso de esketamina administrada según criterios aprobados ha aumentado de forma sustancial, reflejado en un número creciente de clínicas y en ventas proyectadas superiores a los mil millones de dólares.

En este contexto, la revisión sistemática de Fountoulakis y cols., ofrece una mirada cautelosa sobre la evidencia publicada hasta 2024. El análisis pone de relieve limitaciones fundamentales: tamaños del efecto modestos más allá de la primera semana, ausencia de datos sólidos sobre eficacia a largo plazo y escasa evidencia de beneficio sobre la ideación suicida. La interpretación de los ensayos de fase 3 se complica por la obligación de modificar el antidepresivo oral concomitante, posiblemente inflando la respuesta placebo. Sorprendentemente, solo uno de los cinco estudios mostró un efecto rápido y sostenido, contradiciendo en parte la reputación de la esketamina como antidepresivo de acción inmediata.

La aprobación regulatoria inicial se apoyó en un único ensayo de retirada aleatorizada, cuyos resultados suscitaron dudas debido a la influencia potencial de un centro atípico. Desde entonces, los estudios comparativos han mostrado ventajas modestas frente a alternativas farmacológicas como quetiapina, aunque persiste la necesidad de comparaciones robustas con ketamina intravenosa y con otras terapias somáticas.

Respecto a la segunda indicación aprobada por la FDA, un hallazgo importante de esta revisión fue que, si bien se observaron efectos rápidos de la esketamina entre 2 y 4 horas después de su administración, ninguno de los siete ensayos que informaron sobre ideación suicida alrededor de la cuarta semana arrojó resultados positivos.

Por lo tanto, aún no existe evidencia de que el aerosol nasal de esketamina (o la ketamina) reduzca realmente el riesgo de intentos de suicidio o suicidio consumado.

Las investigaciones emergentes sugieren que los mecanismos de plasticidad y metaplasticidad neuronal podrían explicar los posibles mecanismos comunes que subyacen a la actividad antidepresiva sostenida de fármacos como la ketamina/esketamina y los psicodélicos, que no se explican mediante los principios farmacológicos convencionales basados en la ocupación de receptores. Las acciones de la esketamina y la ketamina pueden ser «abrir las compuertas» para permitir que otros procesos funcionen con mayor integridad.

Dadas las muchas incertidumbres de estos tratamientos, una perspectiva de «menos es más» puede ser clínicamente prudente. 

Las denuncias por agresión a sanitarios han aumentado un 26% en 2025

La Policía Nacional realizó 138 detenciones relacionadas con agresiones a sanitarios en 2025, un año en el que subieron las denuncias un 26% y se llevaron a cabo 11.000 intervenciones policiales, concretamente más de 3.500 en centros sanitarios y 8.000 en asistencias domiciliarias.

Las provincias con mayor incidencia fueron Sevilla, Málaga y Cádiz, mientras que los lunes y martes, entre las 11 y las 12 horas, fueron los días con mayor número de casos.

Por otro lado, los médicos son la profesión sanitaria que más denuncias interpuso, como viene siendo habitual, seguidos de los enfermeros.

El mito del trauma en el trastorno límite de la personalidad

En la psicología moderna se ha consolidado la idea de que el trastorno límite de la personalidad (TLP), especialmente en mujeres, es consecuencia casi directa de haber sufrido maltrato en la infancia. Así, los estallidos afectivos, el miedo al abandono o la identidad inestable se interpretan como secuelas de una herida psíquica temprana, de un trauma. Sin embargo, esta suposición culturalmente arraigada no está plenamente avalada por la evidencia empírica disponible.

Problema 1: El autoinforme retrospectivo infla las tasas de trauma

Las cifras elevadas que con frecuencia se citan —tasas del 70 al 90 % de adversidad infantil— proceden de estudios basados casi exclusivamente en autoinformes retrospectivos. La memoria reconstruye más que reproduce, y en un contexto terapéutico donde el trauma funciona como marco explicativo dominante, muchos pacientes reinterpretan episodios ambiguos como experiencias abusivas. Además, la alta reactividad emocional propia del TLP tiende a teñir retrospectivamente los recuerdos. Cuando los estudios utilizan definiciones más estrictas de trauma o verificaciones externas, las prevalencias disminuyen notablemente.

Problema 2: Los estudios prospectivos no muestran que el trauma produzca específicamente TLP

Los estudios longitudinales que siguen a niños con maltrato documentado muestran mayor riesgo de psicopatología general, pero no un vínculo específico y consistente con el TLP. El maltrato predice múltiples trayectorias —depresión, ansiedad, TEPT, consumo de sustancias, problemas de conducta— y solo un subgrupo minoritario desarrolla un cuadro límite completo. De existir causalidad directa, cabría esperar tasas de conversión elevadas y reproducibles, algo que la literatura no confirma.

Problema 3: La muestra de investigación cambia drásticamente el tamaño del efecto

Las asociaciones más fuertes entre TLP y trauma aparecen en muestras clínicas altamente seleccionadas; sin embargo, en estudios comunitarios representativos, el efecto se reduce a menos de una quinta parte. Las tasas de abuso sexual reportado en muestras comunitarias se situaron entre el 20-30 %, no del 80-90 %. Según los datos disponibles, es evidente que el trauma y el abuso percibidos están claramente asociados con el trastorno límite de la personalidad (TLP), pero no es algo universal ni necesario.

Problema 4: Los estudios con información genética no respaldan la causalidad directa

Los diseños de gemelos discordantes (uno había sufrido abuso infantil y el otro no) indican que, una vez controlados los factores genéticos y familiares compartidos; la evidencia de que el abuso infantil causara directamente rasgos límite es muy débil. Los datos sugieren una correlación gen-ambiente: las mismas vulnerabilidades temperamentales predisponen tanto a entornos problemáticos como a rasgos límite.

Problema 5: El trauma produce con mayor frecuencia TEPT, no TLP

Poblaciones expuestas a traumas severos desarrollan principalmente TEPT. Ni la mayoría de supervivientes desarrollan TLP, ni la mayoría de personas con TLP tienen traumas documentados graves.

Problema 6: El problema de la cronología

Los rasgos límite suelen aparecer antes que muchos de los traumas reportados, lo que sugiere que estos pueden ser consecuencia, no causa, de la vulnerabilidad límite.

Problema 7: La paradoja de la sociedad más segura

A pesar del descenso histórico del maltrato infantil documentado, la prevalencia del TLP no se ha reducido. En contextos seguros, los “traumas” reportados tienden a ser experiencias emocionales subjetivas, no abusos graves.

En conjunto, el trauma puede influir, pero no es una condición necesaria ni suficiente. La asociación automática entre TLP y abuso es, más que una verdad científica, un reflejo cultural contemporáneo.