Las personas con esquizofrenia suelen presentar dificultades para aprender de las consecuencias de sus decisiones, especialmente cuando deben utilizar recompensas o castigos para modificar su conducta. Aunque este problema se ha estudiado sobre todo mediante incentivos económicos, en la vida cotidiana gran parte del aprendizaje depende de señales sociales, como una sonrisa de aprobación o un gesto de rechazo.
Para comparar ambos procesos, los investigadores estudiaron mediante resonancia magnética funcional a 30 personas con esquizofrenia y 31 participantes sanos. Durante la exploración realizaron tareas de aprendizaje probabilístico en las que debían elegir entre distintas opciones y recibían después recompensas o penalizaciones sociales y monetarias, tanto positivas como negativas.
Las personas con esquizofrenia obtuvieron peores resultados en las tareas de aprendizaje. Las imágenes cerebrales mostraron que, al tomar una decisión, presentaban una menor actividad en zonas como el núcleo caudado y la corteza orbitofrontal, relacionadas con la valoración de las opciones y la previsión de sus posibles consecuencias. En cambio, su respuesta cerebral al recibir la recompensa o el castigo parecía relativamente conservada. Estos hallazgos sugieren que la principal dificultad no reside en percibir la recompensa o el castigo, sino en utilizar esa información recibida para calcular el valor esperado de las opciones y orientar decisiones posteriores. Este déficit cerebral común podría contribuir tanto a los problemas motivacionales como a las dificultades para establecer y mantener relaciones sociales de las personas con esquizofrenia. (academic.oup.com)

