España ha alcanzado mínimos históricos en matemáticas, ciencias y comprensión lectora en el último informe PISA. El artículo advierte de que no existe una única causa, sino una combinación de factores que está deteriorando progresivamente el rendimiento educativo. Los estudiantes españoles presentan menos niveles de excelencia y una elevada proporción de bajo rendimiento, lo que refleja una tendencia que exige revisar el funcionamiento del sistema.

La autora señala cuatro elementos principales. En primer lugar, la reducción del nivel de exigencia, favorecida por un sistema que permite promocionar sin haber adquirido plenamente las competencias necesarias. Esto habría debilitado también la cultura del esfuerzo, transmitiendo la idea de que es posible avanzar académicamente sin un trabajo sostenido.

A ello se suma la pérdida de atención, relacionada con la digitalización acelerada de las aulas y el uso constante de pantallas, redes sociales y otras fuentes de entretenimiento que dificultan mantener la concentración durante periodos prolongados.

Finalmente, aparece la inteligencia artificial. Aunque puede mejorar el resultado inmediato de algunas tareas, delegar en ella el proceso cognitivo puede impedir un aprendizaje profundo, generar dependencia y limitar el desarrollo del pensamiento crítico. El reto, concluye el texto, pasa por recuperar exigencia, esfuerzo, atención y un uso responsable de la tecnología. (The Conversation)