El estudio analiza si el entrenamiento de fuerza puede reducir los síntomas depresivos en mujeres jóvenes con características compatibles con un trastorno de ansiedad generalizada. Participaron 55 mujeres de entre 18 y 40 años, con una edad media cercana a los 22 años, que fueron asignadas aleatoriamente a dos programas de ocho semanas. Un grupo realizó entrenamiento progresivo de intensidad moderada-alta, mientras que el grupo control efectuó los mismos ejercicios a una intensidad muy baja.

Los síntomas depresivos, inicialmente de intensidad leve a moderada, disminuyeron de forma marcada en ambos grupos. La reducción fue del 54 % con el entrenamiento progresivo y del 43 % con el ejercicio de baja intensidad. Estas mejorías se mantuvieron un mes después de finalizar la intervención. Sin embargo, la diferencia entre ambos grupos no alcanzó significación estadística, por lo que no pudo confirmarse que el entrenamiento más intenso fuera claramente superior.

Los autores destacan que incluso un entrenamiento de fuerza ligero puede producir beneficios antidepresivos clínicamente relevantes. No obstante, la mayor magnitud de la mejoría observada con el entrenamiento progresivo sugiere que una intensidad moderada-alta podría aportar beneficios adicionales. Ambos programas mostraron además buena aceptación, elevada adherencia y escasos efectos adversos. (ScienceDirect)