El interés por el eje microbiota-intestino-cerebro ha abierto la posibilidad de modificar el microbioma intestinal como estrategia terapéutica en los trastornos mentales. Este ensayo piloto, aleatorizado y doble ciego, evaluó por primera vez la seguridad, eficacia y viabilidad del trasplante de microbiota fecal (TMF) en pacientes con trastorno bipolar durante un episodio depresivo que no respondían adecuadamente al tratamiento habitual.

Participaron 35 pacientes, 28 mujeres y 7 hombres, que fueron asignados a recibir mediante colonoscopia microbiota procedente de un donante sano —TMF alogénico— o su propia microbiota —TMF autólogo—. Durante 24 semanas se evaluaron los síntomas depresivos, la ansiedad, el funcionamiento y los efectos adversos.

La depresión mejoró significativamente en ambos grupos: la puntuación MADRS disminuyó 16,7 puntos con microbiota de donante y 15,4 con microbiota propia, sin diferencias estadísticamente significativas entre ambos tratamientos. Sin embargo, solo quienes recibieron microbiota de donantes desarrollaron un perfil bacteriano más parecido al del donante sano y una mayor diversidad microbiana a los seis meses.

Conclusión: El procedimiento fue bien tolerado y no produjo acontecimientos adversos significativos. Los datos de viabilidad y tolerabilidad indican que se justifica una mayor investigación sobre la manipulación microbiana en trasplante de microbiota fecal (TMF). La ausencia de diferencias de eficacia entre los dos tipos de trasplante de microbiota fecal, a pesar del cambio microbiano, subraya la importancia de un placebo real en futuros estudios, así como la importancia de comprender con precisión qué bacterias están relacionadas con las mejoras. (Sage Journals)

Comentarios al artículo: Aunque la mejoría depresiva no fue superior a la observada con el trasplante autólogo, los autores consideran relevantes estos hallazgos microbiológicos y subrayan que el procedimiento resultó factible y bien tolerado. El trabajo no establece todavía eficacia antidepresiva, pero sitúa al TMF como una estrategia experimental prometedora que merece estudios más amplios y rigurosos para aclarar su verdadero potencial terapéutico