El estudio analiza la incidencia y características de los síntomas que aparecen al suspender los antidepresivos, una cuestión sobre la que existe considerable incertidumbre. Los autores realizaron una revisión sistemática y metaanálisis de 50 estudios, 49 de los cuales se incluyeron en metaanálisis, con un total de 17.828 participantes y una edad media de 44 años.

Una semana después de suspender el tratamiento, quienes habían tomado antidepresivos presentaron más síntomas que quienes abandonaron placebo o continuaron con el fármaco. Sin embargo, la diferencia equivalía, en promedio, a solo un síntoma adicional en la Escala de Signos y Síntomas Emergentes tras Interrupción el Tratamiento (DESS por sus siglas en inglés), situándose por debajo del umbral considerado clínicamente significativo.

Durante las dos primeras semanas, el síntoma más frecuente fue el mareo, seguido de náuseas, vértigo y nerviosismo o irritabilidad. El mareo apareció aproximadamente en un 7,5% de quienes suspendieron el antidepresivo, frente al 1,8% tras retirar placebo.

Un hallazgo relevante fue que la retirada no se asoció con un aumento de síntomas depresivos. Los autores consideran que esto puede ayudar a diferenciar los síntomas de discontinuación de una verdadera recaída depresiva. En conjunto, aunque la suspensión de antidepresivos produce algunos síntomas adicionales, su intensidad media parece relativamente limitada en los ensayos clínicos analizados.

En resumen, esta revisión sistemática y metaanálisis indicó que el número medio de síntomas de abstinencia en la primera semana tras la interrupción de los antidepresivos se encontraba por debajo del umbral para un síndrome de abstinencia clínicamente significativo. El empeoramiento del estado de ánimo no se asoció con la interrupción del tratamiento; por lo tanto, la aparición posterior de depresión tras la interrupción es indicativa de una recaída depresiva. (JAMA Network)