El estudio analiza si las variantes genéticas de CYP2D6 y CYP2C19, enzimas implicadas en el metabolismo de la venlafaxina, se asocian con un mayor riesgo de fracaso terapéutico. Se estudiaron retrospectivamente dos grandes cohortes independientes de pacientes tratados con venlafaxina: 5.443 participantes del Centro de Psicofarmacología de Oslo y 3.624 del UK Biobank. Los pacientes fueron clasificados genéticamente como metabolizadores lentos, intermedios, normales o ultrarrápidos. Se consideró fracaso terapéutico el cambio de venlafaxina por otro antidepresivo durante el año siguiente.

En la cohorte noruega, los metabolizadores lentos de CYP2D6 presentaron aproximadamente el doble de probabilidades de abandonar la venlafaxina que los metabolizadores normales. El riesgo también aumentó, aunque en menor medida, entre metabolizadores intermedios y ultrarrápidos. La asociación con los metabolizadores lentos de CYP2D6 se reprodujo en la cohorte británica, donde el riesgo de cambio fue alrededor de un 58% superior.

El efecto fue especialmente marcado cuando coexistía una baja actividad de ambas enzimas: los pacientes metabolizadores lentos simultáneamente para CYP2D6 y CYP2C19 presentaron más de seis veces mayores probabilidades de fracaso terapéutico en la cohorte noruega.

Los autores concluyen que el genotipo CYP2D6, especialmente el fenotipo metabolizador lento, se relaciona de forma consistente con el fracaso del tratamiento con venlafaxina, planteando que el genotipado farmacogenético previo podría contribuir a individualizar su utilización clínica. (The Lancet Psychiatry)