El estudio analiza cómo han cambiado con el tiempo las características prediagnósticas de los niños y adolescentes diagnosticados de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o trastorno del espectro autista (TEA). Utilizando registros nacionales daneses, los investigadores estudiaron a 71.317 menores diagnosticados entre 2012 y 2022, comparándolos con 713.170 controles de características similares.
Los resultados muestran que, aunque las personas diagnosticadas continuaban diferenciándose de quienes no tenían estos trastornos, esas diferencias prediagnósticas fueron reduciéndose progresivamente. Se debilitó especialmente la asociación del diagnóstico con factores socioeconómicos y perinatales tradicionalmente considerados de riesgo. Por ejemplo, la relación entre bajo peso al nacer y el diagnóstico posterior disminuyó claramente durante el periodo estudiado. Esta tendencia fue más marcada en el TDAH que en el TEA y entre quienes recibieron el diagnóstico entre los 10 y los 17 años. Los patrones fueron similares en ambos sexos.
Los autores interpretan estos cambios como indicio de que el aumento de diagnósticos de TDAH y TEA no tiene por qué reflejar únicamente un incremento de los factores de riesgo subyacentes. También podría deberse a una mayor capacidad asistencial, mayor reconocimiento de los trastornos y cambios en las prácticas diagnósticas, que permiten identificar poblaciones más amplias y heterogéneas. Esto no significa, sin embargo, que estos trastornos se hayan vuelto menos incapacitantes para cada persona diagnosticada. (JAMA Network)

