Casi cuarenta días después del inicio de la crisis que ha alterado la vida en Ceuta, los centros de salud continúan funcionando como una primera línea de contención ante una población marcada por el miedo y la incertidumbre. Mercedes Laserna, coordinadora médica del centro de salud de Otero, advierte de que esta situación está repercutiendo gravemente en la salud mental tanto de los ciudadanos como de los propios profesionales sanitarios. Los pacientes consultan por diferentes dolencias que terminan revelando problemas de insomnio, estrés y temor, preocupaciones que también comparten médicos y enfermeras por su condición de residentes en la ciudad. 

Pese a este impacto psicológico, Laserna rechaza que exista un colapso de la Atención Primaria. Las agendas, la atención domiciliaria y las curas continúan desarrollándose con normalidad, aunque las urgencias sí soportan una importante presión. Esta estabilidad se mantiene gracias al esfuerzo de los profesionales y a la mayor responsabilidad asumida por médicos residentes ante bajas y vacaciones de facultativos titulares. 

Fuera del centro sanitario, sin embargo, desaparece esa sensación de protección. Laserna describe un clima de inseguridad, sobresalto y deterioro de la convivencia, y lamenta que cualquier denuncia de esta situación pueda ser interpretada inmediatamente en términos políticos. (redaccionmedica.com