Los problemas matrimoniales y de pareja son un motivo frecuente de consulta en la psicoterapia individual. Sin embargo, algunos terapeutas pueden realizar comentarios que, aun sin intención de causar daño, terminan debilitando la relación del paciente. Este estudio analizó la frecuencia de esas intervenciones y su posible relación con los resultados posteriores.
Participaron 101 personas que habían acudido a terapia individual por dificultades sentimentales. Se les preguntó si su terapeuta había afirmado que su pareja nunca cambiaría, tenía un trastorno de personalidad o de salud mental, actuaba con malas intenciones, o si la relación estaba condenada desde el principio o ya no tenía solución. También se exploró si el profesional había presentado la separación o el divorcio como la mejor alternativa.
Los resultados mostraron que este tipo de comentarios era relativamente frecuente. Además, cuantos más mensajes desalentadores recordaban los participantes, peores tendían a ser los resultados de la relación y menor la duración del tratamiento. No obstante, el diseño del estudio no permite demostrar que las afirmaciones del terapeuta fueran la causa directa de las rupturas.
Los autores señalan la necesidad de mejorar la formación de quienes atienden individualmente a personas con conflictos de pareja, evitando diagnósticos apresurados del miembro ausente y manteniendo una perspectiva más relacional, prudente y abierta a la posible reparación del vínculo. (Family Process)
Comentado en un artículo de E. Bernstein en The Wall Street Journal
Algunos terapeutas promueven el distanciamiento familiar como una forma de autocuidado ante relaciones consideradas tóxicas o poco comprensivas. Sus defensores creen que puede proteger la salud mental, mientras que los críticos advierten de que favorece el egocentrismo y destruye vínculos reparables. Aunque romper el contacto puede estar justificado ante abusos graves, preocupa que cada vez se amplíe más el concepto de trauma y la solución, cada vez más, sea separarse y marcharse. La ruptura debería ser una excepción dolorosa, no una solución terapéutica habitual.

