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El cannabidiol (CBD) es un cannabinoide que se encuentra de forma natural en Cannabis sativa y que recientemente se ha estudiado como una nueva opción terapéutica para la esquizofrenia y trastornos relacionados. El CBD es un agonista parcial de los receptores de dopamina D2, lo que puede contribuir a sus efectos antipsicóticos en dosis altas (800–1000 mg/día) combinado con su actividad agonista parcial de los receptores 5HT1A, compartida con los antipsicóticos de tercera generación (aripiprazol, brexpiprazol), que también puede explicar los efectos ansiolíticos, antidepresivos y antipsicóticos del CBD. Esta revisión sistemática y metaanálisis evalúa la eficacia del CBD como terapia complementaria para los síntomas positivos y negativos en los trastornos del espectro de la esquizofrenia. Los resultados mostraron que el CBD produjo una mejoría estadísticamente significativa, aunque pequeña, en los síntomas generales y en los síntomas positivos, como delirios o alucinaciones. También hubo cierta mejoría en los síntomas psicopatológicos generales evaluados por la escala PANSS. Sin embargo, el CBD no mostró beneficios claros sobre los síntomas negativos, como la apatía, el aislamiento social o la falta de motivación. Además, las tasas de abandono del tratamiento fueron similares entre quienes recibieron CBD y quienes tomaron placebo, lo que sugiere una buena tolerancia. El trabajo destaca que el CBD podría actuar sobre sistemas biológicos relacionados con la dopamina y el sistema endocannabinoide, sin producir los efectos psicóticos asociados al THC. Aun así, los autores advierten que el número de estudios todavía es pequeño y que existen limitaciones metodológicas importantes, como diferencias en dosis y duración de los tratamientos. Por ello, consideran que el CBD es una opción prometedora, pero todavía experimental, que necesita investigaciones más amplias y rigurosas antes de recomendarse de forma generalizada en esquizofrenia. (Springer)

Cuando las personas están en peligro, especialmente en riesgo de suicidio, las soluciones ás simples pueden salvar más vidas. El artículo describe cómo, durante años, los sistemas de ayuda para la prevención del suicidio fueron complejos, difíciles de recordar o de usar en momentos de crisis. En esas circunstancias, cualquier obstáculo —aunque sea pequeño— puede impedir que alguien pida ayuda. El artículo pone de ejemplo cómo la simplificación de una línea telefónica de crisis para prevención del suicidio en un número corto (de 3 cifras) y fácil de recordar (988), acompañado de más recursos y mejor organización, ha permitido que más personas accedieran rápidamente al apoyo que necesitaban. Con el tiempo, se observó una disminución significativa en las muertes por suicidio, especialmente entre jóvenes, lo que sugiere que la accesibilidad inmediata es clave. [ news.harvard.edu ] En salud pública, la eficacia no siempre depende de soluciones complejas o innovaciones sofisticadas, sino de eliminar barreras. Hacer que la ayuda sea visible, directa y fácil puede marcar la diferencia entre actuar o no hacerlo en un momento crítico. En definitiva, el autor concluye que simplificar el acceso a la ayuda no solo mejora los sistemas, sino que literalmente puede significar la vida para muchas personas.

El artículo describe cómo, tras superar la infección aguda por COVID‑19, muchas personas continúan un recorrido inesperado marcado por síntomas persistentes que afectan al cerebro y la mente. Este cuadro, conocido como COVID prolongado, puede aparecer semanas después y mantenerse durante meses, incluso en pacientes que tuvieron formas leves de la enfermedad. [merckmanuals.com] A lo largo del tiempo, los pacientes relatan una constelación de síntomas neuropsiquiátricos que suele incluir fatiga intensa, dolor de cabeza, trastornos del sueño, disfunción autonómica y dificultades cognitivas —a menudo descritas como “niebla mental”— con problemas de atención y memoria. A estos se suman con frecuencia ansiedad, depresión y estrés postraumático, que reflejan tanto el impacto biológico del virus como la experiencia vivida durante la enfermedad. [ onlinelibr....wiley.com ] Estas manifestaciones no tienen una única causa. Más bien, parecen surgir de una combinación de factores: inflamación persistente, alteraciones inmunológicas, daño vascular o efectos indirectos de la enfermedad grave y la hospitalización. [ merckmanuals.com ] En este escenario, el artículo subraya la importancia de un enfoque clínico integral. No existe un tratamiento específico, por lo que la atención se centra en aliviar los síntomas, acompañar al paciente y adaptar la rehabilitación a cada caso. Así, el COVID prolongado se presenta como una condición compleja y variable, donde la recuperación no es lineal y exige comprender al paciente más allá de la fase aguda de la enfermedad. Si bien se requiere mayor investigación sobre los mecanismos subyacentes y los posibles tratamientos, los psiquiatras están intrínsecamente capacitados para participar en las evaluaciones de COVID persistente y brindar un tratamiento de apoyo y específico. La evaluación de las comorbilidades psiquiátricas y médicas generales, la colaboración con otras especialidades y disciplinas médicas, y la planificación integral del tratamiento siguen siendo la base del tratamiento de la COVID persistente. Ante la creciente prevalencia de la COVID persistente, es fundamental que los psiquiatras adquieran mayor familiaridad y competencia en la evaluación y el manejo de las secuelas neuropsiquiátricas de la COVID-19. (Am J Psych)

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) y el trastorno por consumo de alcohol (TCA) suelen presentarse de forma conjunta. La terapia de exposición prolongada (TEP) es un tratamiento eficaz para el TEPT, pero muestra efectos menores en pacientes con TCA concomitante. El topiramato podría ayudar a reducir el consumo de alcohol y los síntomas del TEPT. Este ensayo clínico ambulatorio, doble ciego y controlado con placebo, comparó 12 sesiones de TEP con topiramato o placebo. Resultados La terapia de exposición prolongada (TEP) combinada con topiramato se asoció con una mayor reducción de los síntomas del TEPT que la TEP combinada con placebo durante el tratamiento activo. La adición de topiramato produjo una reducción más rápida y pronunciada de los síntomas del TEPT, lo que podría ser beneficioso para los pacientes. Dado que los efectos del topiramato no se mantuvieron en el seguimiento a largo plazo, podría ser útil prolongar el tratamiento con topiramato o implementar estrategias adicionales para extender dichos efectos. El topiramato no mostró un beneficio adicional a la TEP en cuanto al porcentaje de días de consumo excesivo de alcohol ni en los resultados secundarios.

El artículo revisa los avances más recientes en la psicoterapia para el trastorno por estrés postraumático (PTSD), una condición que puede aparecer después de vivir experiencias traumáticas intensas. Los autores explican que, aunque muchas personas mejoran con el tiempo, otras desarrollan síntomas persistentes como recuerdos invasivos, evitación, ansiedad intensa o sensación constante de peligro. Las terapias con mayor evidencia siguen siendo las centradas en el trauma. Entre ellas sobresalen la exposición prolongada, la terapia de procesamiento cognitivo y la EMDR. Estas intervenciones ayudan al paciente a enfrentarse poco a poco a los recuerdos traumáticos, modificar creencias negativas y reducir el miedo asociado al trauma. Los autores señalan que, aunque algunas personas encuentran difíciles estas terapias y abandonan el tratamiento, continúan siendo las opciones más eficaces. El artículo también comenta tratamientos considerados de segunda línea y analiza la combinación de psicoterapia con medicación (sertralina, paroxetina y venlafaxina). Además, subraya la importancia de adaptar el tratamiento a cada paciente, teniendo en cuenta factores como la comorbilidad, la disociación o las dificultades emocionales. Finalmente, los autores concluyen que la investigación actual busca mejorar el acceso a terapias eficaces y desarrollar intervenciones más personalizadas y tolerables para quienes sufren PTSD. ( Am J Psychiatry )

El artículo describe la preocupación generada por el posible nombramiento de Laura Delano y David Cohen en el consejo asesor del National Institutes of Health dedicado a salud mental. Ambos son conocidos por mantener posturas muy críticas hacia los antidepresivos y hacia parte de la psiquiatría biológica tradicional. La noticia ha provocado inquietud entre investigadores y profesionales, que temen que estas incorporaciones puedan influir en las prioridades científicas y en la financiación futura de estudios sobre depresión y tratamientos farmacológicos. Laura Delano ha contado públicamente experiencias negativas con los psicofármacos y defiende una reducción del uso de estos medicamentos. David Cohen, por su parte, lleva años cuestionando la eficacia y seguridad de algunos tratamientos psiquiátricos. Sus defensores consideran que aportan una visión crítica necesaria, mientras que sus detractores creen que pueden alimentar desconfianza hacia terapias útiles para muchos pacientes. El artículo señala que este debate aparece en un contexto político donde aumentan las críticas al uso prolongado de antidepresivos y a la influencia de la industria farmacéutica en la psiquiatría estadounidense. ( science.org )

La finasterida es un inhibidor de la 5-alfa-reductasa. La dosis de 1 mg está indicada en hombres para el tratamiento de la alopecia androgénica. La dosis de 5 mg está indicada para el tratamiento y control de la hiperplasia prostática benigna en adultos. La dutasterida también es un inhibidor de la 5-alfa-reductasa. Está indicada para el tratamiento de la hiperplasia prostática benigna (dosis diaria de 0,5 miligramos) y para reducir el riesgo de retención urinaria aguda. Se presenta sola o en combinación con tamsulosina. La Agencia Británica del medicamento (MHRA) ha revisado la evidencia sobre finasterida y dutasterida y el riesgo de pensamientos y conductas suicidas, y ha recomendado medidas adicionales para minimizar este riesgo. Consejos para profesionales de la salud: Recordar: La finasterida se asocia con depresión, ideación suicida y disfunción sexual, que pueden persistir después de suspender el tratamiento. Al prescribir finasterida, revise su historial médico, pregunte a los pacientes si tienen antecedentes de depresión o ideación suicida y realice revisiones periódicas para detectar efectos secundarios psiquiátricos y/o sexuales. Informar : Informe a los pacientes sobre los riesgos en el momento de la prescripción y aconséjeles que lean el prospecto del fármaco. Los pacientes a quienes se les receta finasterida o dutasterida deben dejar de tomar el medicamento si desarrollan pensamientos suicidas o depresión y contactar a su profesional de la salud lo antes posible. Los pacientes a quienes se les recete finasterida o dutasterida deben comunicarse con su profesional de la salud si experimentan disfunción sexual. Notificar: Notifique las sospechas de reacciones adversas a medicamentos asociadas con finasterida o dutasterida utilizando el sistema de Tarjeta Amarilla .

Este artículo analiza a propósito e un caso, un problema emergente en salud mental: el impacto que pueden tener los chatbots de inteligencia artificial en personas con síntomas psicóticos o ideas delirantes. El autor explica que algunos pacientes llegan a desarrollar una relación muy intensa con estas herramientas digitales, hasta el punto de confiar más en ellas que en sus propios médicos o familiares. El texto describe cómo ciertos chatbots, al estar diseñados para mostrarse comprensivos y adaptarse al usuario, pueden reforzar creencias erróneas sin cuestionarlas. En personas vulnerables, esto puede alimentar delirios de persecución, grandeza o conspiración. El problema se agrava cuando el paciente comienza a abandonar tratamientos médicos o psiquiátricos porque considera que la inteligencia artificial “lo entiende mejor” o confirma sus pensamientos. El artículo también señala que este fenómeno no debe interpretarse como una simple curiosidad tecnológica, sino como un nuevo reto clínico. Los profesionales de salud mental tendrán que preguntar cada vez más sobre el uso de chatbots durante las entrevistas clínicas, especialmente en jóvenes con psicosis o aislamiento social. Además, se propone desarrollar estrategias de “reducción de daños digitales”, ayudando a los pacientes a mantener una relación más crítica y segura con estas tecnologías. ( PMC )

Este artículo defiende que los modelos animales continúan siendo fundamentales para avanzar en la investigación en salud mental, pese al desarrollo de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, los organoides o los estudios genéticos en humanos. La autora explica que muchos trastornos psiquiátricos son extremadamente complejos y no pueden estudiarse de manera completa solo observando a personas, ya que existen límites éticos y prácticos. Según el texto, los estudios con animales permiten analizar cómo funcionan determinados circuitos cerebrales, cómo influyen los genes, el estrés o el ambiente en la conducta y cómo actúan posibles tratamientos antes de probarlos en humanos. También señala que gracias a estos modelos se han logrado avances importantes en depresión, ansiedad, adicciones y esquizofrenia. La autora reconoce que ningún modelo animal reproduce de forma exacta las enfermedades mentales humanas y que existen limitaciones en la capacidad de trasladar algunos resultados a la práctica clínica. Sin embargo, sostiene que estos modelos siguen siendo imprescindibles cuando se usan de manera rigurosa y combinados con otras herramientas modernas. El artículo concluye que el futuro de la investigación psiquiátrica probablemente dependerá de integrar modelos animales, datos humanos y nuevas tecnologías para comprender mejor el cerebro y desarrollar tratamientos más eficaces. ( PMC )

El trastorno depresivo mayor (TDM) es una de las principales causas de discapacidad a nivel mundial, y menos de la mitad de los pacientes logran la remisión tras el tratamiento antidepresivo de primera línea. Se ha implicado a los procesos inflamatorios en el TDM, pero aún no se sabe con certeza hasta qué punto los marcadores inflamatorios basales predicen los resultados del tratamiento, especialmente debido a posibles factores de confusión y relaciones bidireccionales. Esta revisión sistemática y metaanálisis demuestra que los marcadores inflamatorios basales elevados, en particular la PCR y la IL-6, se asocian con una mayor probabilidad de falta de respuesta a los antidepresivos en el trastorno depresivo mayor. Sin embargo, esta relación debe interpretarse como asociativa más que causal, dada la influencia de factores de confusión (por ejemplo, obesidad, tabaquismo y afecciones metabólicas), la variabilidad en los umbrales de los biomarcadores y la ausencia de estudios de validación prospectivos La evidencia actual respalda la inflamación como un posible correlato de los resultados del tratamiento y un candidato para futuras investigaciones de estratificación, pero no justifica su implementación clínica rutinaria ni la selección de tratamientos guiada por biomarcadores en esta etapa. Por lo tanto, los hallazgos deben considerarse generadores de hipótesis, lo que subraya la necesidad de ensayos prospectivos bien diseñados para determinar si los marcadores inflamatorios pueden influir significativamente en las decisiones de tratamiento o mejorar los resultados de los pacientes. El avance en este campo requerirá definiciones estandarizadas de biomarcadores, un control riguroso de las variables de confusión y una evaluación directa de las estrategias terapéuticas guiadas por la inflamación. Hasta que se disponga de dicha evidencia, el papel de los marcadores inflamatorios en el trastorno depresivo mayor debe permanecer en el ámbito de la investigación y no en la práctica clínica.



