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El debate sobre si los psicópatas pueden curarse sigue abierto. El artículo parte de la historia de M. E. Thomas, una mujer que se define como “psicópata recuperada”. Aunque reconoce que sigue sin experimentar una empatía profunda hacia los demás, asegura haber construido una vida basada en una norma inquebrantable: no manipular. Para ella, la recuperación no consiste en cambiar quién es, sino en controlar sus impulsos y actuar de manera distinta. Los especialistas explican que la psicopatía se caracteriza por la falta de conexión emocional, la ausencia de culpa y el uso instrumental de la mentira y la manipulación. Muchos expertos se muestran escépticos ante la posibilidad de una curación completa, especialmente porque quienes presentan estos rasgos suelen tener poca motivación para cambiar. Sin embargo, algunas investigaciones apuntan a que ciertos comportamientos pueden modificarse. Los tratamientos se centran en mejorar el autocontrol, reducir la reincidencia delictiva y fomentar conductas prosociales. Otros investigadores sostienen que actuar repetidamente de forma generosa y responsable podría acabar generando nuevas emociones y creencias. Así, más que una cura definitiva, la psicopatía parece admitir procesos de adaptación y cambio parcial. ( El País )

Artículo publicado en El País sobre el caso de Isaac, un joven con esquizofrenia ingresado en una unidad de psiquiatría de Barcelona, que expone con crudeza las debilidades del sistema de control de las apuestas online. Durante un brote psicótico llegó a perder 20.000 euros desde su teléfono móvil mientras permanecía hospitalizado. En los meses anteriores ya había gastado otros 30.000 euros en distintas plataformas de juego, convencido, entre otras ideas delirantes, de que podría comprar un avión para escapar del centro. La historia ha reabierto el debate sobre hasta qué punto las empresas de juego cumplen realmente con las obligaciones de protección de los usuarios vulnerables. Aunque la normativa española obliga a detectar comportamientos de riesgo, expertos y juristas denuncian que los mecanismos actuales son ambiguos y dependen en gran medida de cada operador. El artículo analiza también las causas de la adicción al juego. Algunos especialistas subrayan el peso de los trastornos mentales, la historia personal y las distorsiones cognitivas. Otros ponen el foco en el propio diseño de las plataformas: la rapidez de las apuestas, la disponibilidad permanente y las recompensas impredecibles, elementos pensados para mantener al usuario conectado. En un contexto donde el número de jugadores online sigue creciendo, especialmente entre los jóvenes, el caso de Isaac se convierte en un símbolo de una pregunta incómoda: si las herramientas de juego responsable son suficientes o si las personas más vulnerables continúan quedando expuestas a un sistema que obtiene beneficios precisamente de que sigan jugando. ( El País )

El artículo revisa el papel de la psicoterapia en la prevención de recaídas en la esquizofrenia, un trastorno que suele caracterizarse por episodios repetidos de descompensación clínica. Los autores señalan que, aunque los tratamientos farmacológicos siguen siendo la base del manejo de la enfermedad, la psicoterapia puede desempeñar una función complementaria importante para reducir el riesgo de nuevos episodios y mejorar la estabilidad a largo plazo. ( psychiatrictimes.com ) El texto recuerda que algunas formas antiguas de psicoterapia psicodinámica, centradas en interpretaciones profundas o en la búsqueda de conflictos inconscientes, podían resultar poco útiles e incluso desestabilizadoras en pacientes con psicosis activa. En cambio, los enfoques actuales son más estructurados, realistas y orientados al apoyo. Entre ellos destacan la terapia cognitivo-conductual, las intervenciones familiares, la psicoeducación y las terapias de apoyo, que ayudan a reconocer señales tempranas de recaída, mejorar la adherencia al tratamiento y fortalecer las habilidades de afrontamiento. En última instancia, un tratamiento eficaz requiere reconocer que los pacientes con esquizofrenia no son simplemente un conjunto de síntomas, sino individuos que intentan mantener su identidad, dignidad y conexión a pesar de una enfermedad mental grave. En esta forma equilibrada, la psicoterapia puede ayudar a reducir las recaídas no solo mejorando la adherencia y las estrategias de afrontamiento, sino también fomentando la comprensión, la conexión y la esperanza. ( psychiatrictimes.com )

En esta entrevista realizada durante el congreso de la American Psychiatric Association (APA), el psiquiatra Roger McIntyre analiza una de las formas más difíciles de identificar del trastorno bipolar: los episodios con características mixtas. Se trata de situaciones en las que síntomas depresivos y síntomas maníacos aparecen al mismo tiempo, algo que puede generar gran confusión tanto en los pacientes como en los profesionales. McIntyre explica que muchas personas no presentan una manía “clásica”, sino una mezcla de tristeza, desesperanza y falta de energía junto con irritabilidad, agitación, pensamientos acelerados, ansiedad intensa o dificultad para dormir. Estos cuadros suelen ser mal diagnosticados porque pueden parecer una depresión común o incluso otros trastornos psiquiátricos. El especialista destaca que reconocer estas características mixtas es fundamental, ya que se asocian a una mayor gravedad clínica, peor funcionamiento diario y un riesgo más elevado de suicidio. Por ello, recomienda que los médicos investiguen de forma específica la presencia de síntomas de ambos polos del trastorno bipolar durante la evaluación. En cuanto al tratamiento, señala que no todos los medicamentos funcionan igual en estos pacientes. Los antidepresivos, que a menudo se utilizan como monoterapia, con frecuencia no son eficaces o desestabilizan a los pacientes con trastornos mixtos; los psicoestimulantes pueden desestabilizar los estados mixtos o de ciclo rápido, y el valproato carece de eficacia en la depresión bipolar o en el tratamiento de mantenimiento, con un riesgo teratogénico sustancial. Las opciones respaldadas por la evidencia se centran en los antipsicóticos de segunda generación con datos de características mixtas (por ejemplo, cariprazina; lumateperona /lurasidona en la depresión bipolar con características mixtas; olanzapina-samidorfán para reducir la vulnerabilidad metabólica) y el litio. El objetivo es controlar simultáneamente los síntomas depresivos y maníacos, reducir el sufrimiento y prevenir nuevas recaídas.

El artículo cuestiona la tendencia de considerar las llamadas adicciones conductuales como equivalentes a los trastornos por consumo de sustancias . Los autores señalan que gran parte de la investigación en este campo parte de la idea de que ambos fenómenos son esencialmente iguales, por lo que se utilizan las mismas teorías, métodos de estudio y herramientas de evaluación desarrolladas para las adicciones a drogas. Sin embargo, advierten que este enfoque presenta importantes problemas. Si cualquier conducta que pueda realizarse de forma excesiva —como comer, trabajar, hacer ejercicio o usar el teléfono móvil— se interpreta como una adicción, se corre el riesgo de patologizar comportamientos cotidianos y trivializar el significado real de la adicción. Además, recuerdan que la frecuencia con la que una persona realiza una actividad no demuestra por sí sola la existencia de una enfermedad. Una conducta puede ser muy frecuente sin generar problemas, mientras que el malestar asociado a ella puede estar influido por valores personales, creencias morales o normas sociales. Los autores también critican la comparación directa entre sustancias psicoactivas y comportamientos, ya que las drogas producen efectos biológicos específicos y procesos de adaptación corporal que no están claramente demostrados en muchas conductas consideradas adictivas. Como conclusión, defienden que la investigación sobre las adicciones conductuales debe desarrollar modelos propios, centrados en comprender las experiencias reales de las personas afectadas. En lugar de copiar los paradigmas de las adicciones a sustancias, proponen explorar nuevos enfoques que permitan explicar mejor estos problemas y ofrecer respuestas clínicas más precisas.

Estudio descriptivo , compuesto por una revisión bibliográfica especializada y un análisis de resoluciones judiciales, que analiza desde una perspectiva médico-legal, la relación entre los trastornos mentales y la imputabilidad penal, identificando patrones clínico-delictivos y valoraciones judiciales en casos de delitos graves. Resultados Los trastornos psicóticos fueron más frecuentes en delitos de homicidio, mientras que los trastornos de la personalidad predominaron en agresiones sexuales. La mayoría de los acusados fueron considerados plenamente imputables, incluso en presencia de trastornos mentales graves. La semiimputabilidad no supuso una reducción sustancial de las penas, y el internamiento psiquiátrico se aplicó únicamente en casos de inimputabilidad. La psicopatía, aunque identificable en algunos perfiles clínico-delictivos, no apareció como diagnóstico formal en ninguna resolución. Discusión Los hallazgos muestran una aplicación restrictiva de la eximente por trastorno mental en el sistema judicial español, en línea con el modelo mixto de valoración de la imputabilidad. A pesar del reconocimiento de psicopatología, la respuesta penal prioriza la prisión ordinaria sobre las medidas terapéuticas. Se evidencia la necesidad de herramientas diagnósticas más específicas y de recursos forenses y penitenciarios adecuados para integrar el enfoque clínico y jurídico en la evaluación de la responsabilidad penal.

El Tribunal Supremo tenía que determinar si los padres de una persona adulta, con plena capacidad para decidir, pueden recurrir judicialmente la autorización de una eutanasia concedida a su hijo. El caso surge a raíz de la petición de un hombre que, tras sufrir varios ictus e infartos, vive con graves secuelas y un intenso sufrimiento físico y emocional. Aunque su solicitud había superado los controles médicos y legales previstos por la ley, su padre acudió a los tribunales para intentar impedirla. ( Confilegal ) El debate no se centraba tanto en si la eutanasia debía realizarse, sino en quién tiene derecho a intervenir en estos procedimientos. La cuestión enfrentaba dos principios: por un lado, la autonomía de la persona que solicita poner fin a su vida conforme a la Ley de Eutanasia; por otro, la posibilidad de que familiares cercanos puedan cuestionar judicialmente esa decisión. La controversia ha generado una gran repercusión social y jurídica porque la resolución del Supremo puede marcar el futuro de muchos casos similares. Finalmente, el tribunal ha reconocido que las personas con una vinculación especialmente estrecha con el solicitante, como padres o familiares directos, pueden presentar recursos ante la justicia. Esta decisión abre un nuevo escenario en el que los procedimientos de eutanasia podrían verse sometidos a una mayor judicialización y a posibles retrasos, incluso cuando la persona solicitante cumple los requisitos legales establecidos. ( poderjudicial.es )

El estudio analiza si determinadas dificultades relacionadas con la sexualidad pueden estar asociadas a experiencias psicóticas subclínicas en personas sin diagnóstico psiquiátrico. Los autores parten de la idea de que las experiencias psicóticas leves, conocidas como psychotic-like experiences (PLEs), no son exclusivas de los trastornos psicóticos, sino que pueden aparecer en parte de la población general y, en algunos casos, anticipar futuros problemas de salud mental. ( ScienceDirect ) A partir de una muestra no clínica de adultos jóvenes, los investigadores observaron que quienes presentaban más experiencias de tipo psicótico tendían también a mostrar mayores niveles de conductas sexuales problemáticas, como hipersexualidad o consumo problemático de pornografía. Asimismo, encontraron una relación entre estas experiencias y algunas dificultades en el funcionamiento sexual. Los resultados sugieren que la sexualidad y la salud mental podrían estar más conectadas de lo que tradicionalmente se ha pensado. En lugar de considerar los problemas sexuales únicamente como consecuencias de trastornos psiquiátricos ya establecidos o de sus tratamientos, el trabajo plantea que ciertas alteraciones sexuales podrían aparecer en fases tempranas de vulnerabilidad psicológica. ( PsyPost - Psychology News ) No obstante, los autores advierten que se trata de un estudio transversal, por lo que no permite establecer relaciones de causa y efecto. Aun así, defienden que la evaluación de conductas sexuales problemáticas podría aportar información útil para detectar de forma precoz a personas con mayor riesgo de desarrollar trastornos mentales en el futuro.

El estudio explora por qué los fármacos agonistas del receptor GLP-1, como semaglutida o tirzepatida, producen resultados muy distintos entre unas personas y otras. Mientras algunos pacientes logran pérdidas de peso muy importantes, otros apenas responden al tratamiento o sufren efectos adversos que dificultan su continuidad. ( Nature ) Para intentar explicar esta variabilidad, los investigadores analizaron datos genéticos y clínicos de 27.885 personas tratadas con estos medicamentos. El trabajo identificó una variante en el gen GLP1R , que codifica el receptor sobre el que actúan estos fármacos. Los portadores de esta variante tendían a perder más peso que quienes no la tenían, aunque el efecto observado fue relativamente modesto. También se encontraron variantes relacionadas con una mayor probabilidad de presentar náuseas y vómitos, especialmente en usuarios de tirzepatida, implicando además al gen GIPR . Los autores destacan que la genética ayuda a comprender parte de la respuesta individual al tratamiento, pero no explica por sí sola las diferencias observadas. Otros factores no genéticos (edad, sexo, presencia de diabetes, dosis utilizada o duración del tratamiento) también influyen en la eficacia de los fármacos: las mujeres perdieron más peso que los hombres (12,2 % frente a 10,0 %), y las personas con diabetes tipo 2 perdieron, en promedio, 2,87 puntos porcentuales menos de IMC que quienes no la padecen. Cada 10 años adicionales de edad redujeron la eficacia de la pérdida de peso en aproximadamente un 0,5 %. La tirzepatida también fue más eficaz que la semaglutida en general, con una pérdida media de IMC de 4,75 frente a 3,71 unidades. ( LinkedIn ) En conjunto, el estudio abre la puerta a una futura medicina más personalizada en obesidad, donde la información genética podría contribuir a predecir qué pacientes obtendrán mayor beneficio o presentarán más efectos secundarios, aunque todavía no existe evidencia suficiente para utilizar estos datos de forma rutinaria en la práctica clínica. Comentado en 20minutos .
El artículo plantea una idea llamativa para comprender la esquizofrenia: el llamado “principio de Anna Karenina”, inspirado en la famosa frase de Tolstói según la cual las familias felices se parecen entre sí, mientras que cada familia infeliz lo es a su manera. Aplicado a la psiquiatría, los autores sugieren que las personas con esquizofrenia podrían mostrar una mayor variabilidad biológica y cerebral porque existen muchas formas distintas de llegar al trastorno. A partir de modelos simulados y datos de neuroimagen, los investigadores observaron que la mayor dispersión encontrada en pacientes no necesariamente refleja alteraciones específicas en cada variable estudiada. Según su propuesta, esta variabilidad puede surgir de manera natural cuando diferentes combinaciones de factores de riesgo convergen en un mismo diagnóstico clínico. Así, dos personas pueden compartir la etiqueta de esquizofrenia y, sin embargo, presentar perfiles biológicos muy distintos. El trabajo cuestiona la idea de que la esquizofrenia sea una entidad homogénea y sugiere que parte de las dificultades para encontrar biomarcadores consistentes podrían deberse precisamente a esa diversidad subyacente. Los hallazgos respaldan una visión más compleja y heterogénea del trastorno, donde múltiples trayectorias biológicas y ambientales pueden conducir a síntomas similares. Esta perspectiva podría ayudar a desarrollar estrategias diagnósticas y terapéuticas más personalizadas, adaptadas a las particularidades de cada paciente en lugar de asumir que todos comparten el mismo mecanismo de enfermedad. (biorxiv)



