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La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ha abierto una pieza separada para investigar la posible “mala fe procesal” de un abogado que presentó un recurso con numerosas referencias jurídicas erróneas o directamente inventadas, aparentemente generadas mediante inteligencia artificial sin la debida comprobación. El tribunal detectó hasta 24 citas falsas, incluyendo resoluciones inexistentes o sin relación con el caso analizado. ( Noticias Jurídicas ) La resolución recuerda que la utilización de herramientas de IA no exime a los profesionales de su obligación de verificar la exactitud de los datos que incorporan a sus escritos. Para los magistrados, la presencia de tantas incorrecciones no puede considerarse un simple error material, por lo que se estudiarán posibles responsabilidades procesales y disciplinarias. El caso se suma a otros episodios recientes en los que tribunales españoles han advertido de los riesgos de confiar ciegamente en la inteligencia artificial para elaborar documentos jurídicos, subrayando que la supervisión humana sigue siendo imprescindible. ( iberley.es )

La psicosis posparto es una de las complicaciones psiquiátricas más graves relacionadas con el parto. Aunque su aparición es poco frecuente, sus consecuencias pueden ser devastadoras si no se reconoce y trata de forma temprana. Hasta ahora se sabía que los antecedentes personales de trastorno bipolar o de episodios previos de psicosis posparto aumentaban notablemente el riesgo, pero el papel de los antecedentes familiares no estaba claramente definido. ( Psychiatry Online ) Para responder a esta cuestión, los investigadores analizaron los registros nacionales de más de 1,6 millones de mujeres suecas que habían tenido su primer hijo. Entre ellas, unas 2.500 desarrollaron psicosis posparto durante los tres primeros meses tras el parto, lo que supone una prevalencia aproximada del 0,15%. Los resultados mostraron que las mujeres con una hermana que había sufrido psicosis posparto presentaban un riesgo más de diez veces superior de desarrollar el trastorno en comparación con aquellas sin ese antecedente familiar. Sin embargo, el riesgo absoluto seguía siendo relativamente bajo, situándose alrededor del 1,6%. ( Pure ) Los hallazgos sugieren que tanto los factores genéticos como ciertos elementos ambientales compartidos dentro de la familia contribuyen al desarrollo de esta enfermedad. No obstante, la ausencia de una asociación significativa entre primas dificulta determinar con precisión cuánto corresponde a la herencia y cuánto al entorno. Además, a pesar del mayor riesgo relativo de recurrencia en hermanos, su probabilidad general de desarrollar psicosis posparto sigue siendo baja. Este estudio subraya la necesidad de realizar más investigaciones para comprender mejor la compleja interacción entre la genética y el entorno compartido en el desarrollo de la psicosis posparto.

En este editorial , el autor destaca cómo dos líneas de investigación que tradicionalmente se han estudiado por separado —la inflamación y los trastornos psiquiátricos perinatales— están comenzando a converger y a ofrecer nuevas perspectivas sobre la depresión y la psicosis posparto. El texto subraya que la inflamación sistémica podría desempeñar un papel relevante en determinados subgrupos de pacientes con depresión, especialmente en aquellos que presentan síntomas como la anhedonia o pérdida de capacidad para experimentar placer. Estos hallazgos refuerzan la idea de que la depresión no constituye una entidad homogénea, sino un conjunto de trastornos con mecanismos biológicos diversos. Asimismo, se pone el foco en la psicosis posparto, una complicación psiquiátrica poco frecuente pero grave que aparece tras el nacimiento de un hijo. Los estudios recientes analizados en el editorial aportan nuevos datos sobre los factores de riesgo y la posible contribución de mecanismos biológicos, incluidos los relacionados con la respuesta inmunitaria y la inflamación. En conjunto, el editorial plantea que comprender mejor la interacción entre inflamación, depresión y trastornos psiquiátricos del posparto puede facilitar el desarrollo de estrategias más precisas de prevención, detección precoz y tratamiento, acercando la psiquiatría a un modelo cada vez más personalizado y basado en mecanismos biológicos específicos.

La estimulación magnética transcraneal repetitiva (rTMS) se ha consolidado como una opción eficaz y segura para el tratamiento del trastorno depresivo mayor, especialmente en aquellos pacientes que no han respondido adecuadamente a los tratamientos convencionales. Esta guía clínica revisa los fundamentos de la técnica y muestra cómo ha evolucionado desde sus primeros ensayos hasta convertirse en una herramienta terapéutica cada vez más utilizada en la práctica psiquiátrica. La rTMS utiliza pulsos magnéticos aplicados sobre regiones específicas de la corteza cerebral implicadas en la regulación del estado de ánimo. Estos estímulos modifican la actividad de las redes neuronales relacionadas con la depresión, favoreciendo cambios en la conectividad cerebral y en la plasticidad neuronal. El procedimiento es ambulatorio, no requiere anestesia y suele ser bien tolerado por los pacientes. Los efectos adversos más frecuentes son leves, como molestias en el cuero cabelludo o cefaleas transitorias, mientras que las complicaciones graves son muy poco frecuentes. El artículo destaca la existencia de diversos protocolos de estimulación, incluyendo técnicas más recientes como la estimulación theta burst, que permiten acortar significativamente la duración de las sesiones sin perder eficacia. También se revisan los avances en la personalización del tratamiento y en los métodos de localización cerebral que buscan optimizar los resultados clínicos. En conjunto, la guía presenta la rTMS como una intervención basada en la evidencia, en constante evolución, que amplía las opciones terapéuticas disponibles para las personas con depresión resistente y refuerza el papel de la neuromodulación en la psiquiatría moderna. ( Am J Psych )

La depresión mayor suele considerarse un trastorno heterogéneo y cada vez existen más evidencias de que una proporción significativa de pacientes presenta una forma específica de la enfermedad impulsada por la inflamación crónica. El autor de este artículo propone reconocer formalmente un subtipo inflamatorio de la depresión, con características biológicas, clínicas y terapéuticas propias. La investigación acumulada muestra que los procesos inflamatorios pueden alterar sistemas de neurotransmisión y circuitos cerebrales implicados en el estado de ánimo, la motivación y la recompensa. Los pacientes con niveles elevados de marcadores inflamatorios, como la proteína C reactiva (PCR), la interleucina-6 o el TNF-α, tienden a presentar síntomas característicos, entre ellos anhedonia, fatiga intensa, enlentecimiento psicomotor y otros rasgos que recuerdan a la denominada “conducta de enfermedad”. Además, este grupo parece responder de forma diferente a los tratamientos convencionales. Los antidepresivos habituales pueden resultar menos eficaces, mientras que intervenciones como la ketamina, la terapia electroconvulsiva o los tratamientos dirigidos a la inflamación podrían ofrecer mejores resultados en determinados pacientes. El autor propone que futuros ensayos clínicos seleccionen a los participantes utilizando biomarcadores inflamatorios, lo que permitiría desarrollar terapias más precisas. También plantea que la inflamación podría incorporarse como especificador diagnóstico en futuras clasificaciones psiquiátricas. En conjunto, este enfoque representa un paso hacia una psiquiatría de precisión, donde la depresión deje de entenderse como una entidad única y pase a abordarse según los mecanismos biológicos que la sustentan. ( Am J Psych)
Aproximadamente un tercio de las personas con trastorno depresivo mayor presentan inflamación sistémica de bajo grado, según lo indica el nivel sérico de proteína C reactiva (PCR). Los niveles elevados de PCR (>3 mg/L) son un factor de riesgo cardiovascular. En este ensayo controlado aleatorizado los investigadores evalúan si los participantes con trastorno depresivo mayor que tienen niveles elevados de PCR sérica (≥3 mg/L), en comparación con aquellos sin niveles elevados de PCR (≤1,5 mg/L), muestran un mayor aumento en los síntomas anhedónicos (dificultad para experimentar placer) tras provocar un estímulo inflamatorio con lipopolisacáridos (método fiable para inducir una inflamación transitoria, periférica y del SNC). Los resultados mostraron que las personas con niveles elevados de inflamación previa reaccionaron de forma más intensa al desafío inflamatorio. En este grupo se observó un aumento significativo de la anhedonia y de la interleucina-6 (IL-6), una citocina proinflamatoria relacionada con la respuesta inmune. En cambio, quienes presentaban niveles bajos de inflamación mostraron cambios mucho más modestos. Estos hallazgos sugieren que algunos pacientes con depresión podrían estar biológicamente sensibilizados a los procesos inflamatorios, lo que favorecería la aparición o el agravamiento de síntomas como la pérdida de interés y placer. El estudio refuerza la idea de que la inflamación no afecta por igual a todas las personas con depresión y abre la puerta al desarrollo de tratamientos más personalizados dirigidos a aquellos pacientes con un perfil inflamatorio elevado. Editorial sobre este artículo En esta editorial, el psiquiatra Michael Treadway analiza este ensayo clínico que aporta una de las evidencias más sólidas hasta la fecha sobre la relación entre inflamación y anhedonia, uno de los síntomas más incapacitantes de la depresión. La anhedonia se caracteriza por la pérdida de interés, motivación o capacidad para experimentar placer. Esta conexión entre inflamación y pérdida de placer refuerza la hipótesis de un subtipo inflamatorio de depresión. Reconocer esta heterogeneidad podría facilitar el desarrollo de tratamientos más personalizados, dirigidos específicamente a aquellos pacientes cuya enfermedad está estrechamente vinculada a alteraciones inmunológicas.

El maltrato hacia las mujeres mayores se está convirtiendo en una realidad cada vez más visible y preocupante. En Cataluña, los casos detectados aumentaron un 65% entre 2018 y 2025, pasando de 714 a 1.077 víctimas registradas. Este incremento se puso de manifiesto durante una jornada organizada por la Fundación Hospitalarias para analizar la violencia que sufren las mujeres en situaciones de especial vulnerabilidad. ( Geriatricarea ) Las expertas advierten de que muchas de estas situaciones permanecen ocultas durante años. La dependencia económica, física o emocional, el miedo, la vergüenza y el aislamiento dificultan que las víctimas denuncien o pidan ayuda. Además, la violencia psicológica es la forma más frecuente de maltrato, seguida del abandono, el abuso económico y la negligencia. ( Cruz Roja ) El problema afecta especialmente a mujeres de edad avanzada, que a menudo sufren una doble vulnerabilidad por razón de género y edad. Los profesionales reclaman más recursos, mayor sensibilización social y mecanismos de detección temprana para romper el silencio que rodea a estas situaciones y garantizar una vejez digna, segura y libre de violencia.

Este estudio ofrece una de las revisiones más amplias realizadas hasta la fecha sobre los efectos del alcohol en la salud. Los investigadores analizaron la relación entre el consumo de alcohol y 20 enfermedades y causas de muerte, utilizando el marco metaanalítico de la Carga de la Prueba, diseñado para evaluar de forma objetiva y comparativa la solidez de la evidencia disponible. ( Nature ) Los resultados muestran que los efectos del alcohol no son uniformes. Para algunas enfermedades, especialmente varios tipos de cáncer y las enfermedades hepáticas, el riesgo aumenta incluso con consumos bajos y continúa creciendo a medida que se incrementa la ingesta. De hecho, el alcohol se asoció con un mayor riesgo en todos los cánceres analizados, observándose aumentos del riesgo incluso por debajo de una bebida estándar al día en varios de ellos. ( EurekAlert! ) Incluso un consumo inferior a una bebida estándar al día se asoció con un mayor riesgo de padecer cáncer de faringe, colon y recto, esófago, mama, hígado, páncreas y próstata. Por otro lado, algunos estudios observacionales sugieren que el consumo bajo o moderado podría relacionarse con un menor riesgo de determinadas enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 o demencia. Sin embargo, estos posibles beneficios son objeto de debate, ya que otros métodos de investigación han encontrado resultados menos consistentes. La evidencia no respalda un único umbral universal de consumo seguro. Las recomendaciones sobre el consumo de alcohol deben basarse en evidencia actualizada que abarque todo el espectro de resultados y adaptarse a la población en cuestión. En conjunto, el trabajo concluye que los riesgos del alcohol aumentan claramente con el consumo elevado y que, para varias enfermedades importantes, no existe un nivel completamente libre de riesgo. Los autores subrayan la necesidad de interpretar con cautela los supuestos beneficios del consumo moderado y de considerar el impacto global del alcohol sobre la salud pública.

Este estudio analiza la relación entre el uso de ácido valproico y el desarrollo de síndrome de ovario poliquístico (SOP) en mujeres con trastorno bipolar o epilepsia. Para ello, los investigadores utilizaron registros nacionales de Dinamarca y siguieron durante 16 años a una amplia cohorte de mujeres diagnosticadas de alguna de estas enfermedades, comparando a quienes recibían valproato con aquellas que no habían estado expuestas al fármaco. ( Springer ) Los resultados mostraron que la exposición al valproato se asociaba con un mayor riesgo de desarrollar SOP. Este incremento del riesgo fue especialmente evidente durante los periodos de tratamiento activo y aumentaba con la exposición acumulada reciente al medicamento. Además, las mujeres con exposiciones más prolongadas también presentaban una tendencia a un riesgo superior, lo que sugiere que tanto los efectos farmacológicos inmediatos como el uso mantenido pueden contribuir al problema. El trabajo aporta evidencia sólida a una preocupación clínica conocida desde hace años, ya que estudios previos habían señalado alteraciones hormonales, hiperandrogenismo y trastornos menstruales en mujeres tratadas con valproato. En conjunto, los autores concluyen que el valproato puede aumentar el riesgo de síndrome de ovario poliquístico en mujeres con trastorno bipolar o epilepsia. Por ello, refuerzan las recomendaciones actuales de evitar este medicamento en mujeres en edad fértil siempre que existan alternativas terapéuticas adecuadas, valorando cuidadosamente los beneficios y riesgos de cada caso.

Las alteraciones cognitivas en el trastorno bipolar pueden persistir incluso cuando los síntomas afectivos están controlados. Este estudio analizó la relación entre distintos psicofármacos y el rendimiento cognitivo en una muestra de 567 personas con trastorno bipolar atendidas en dispositivos comunitarios de salud mental. Los resultados mostraron que tres fármacos se asociaban de forma independiente con un peor funcionamiento cognitivo: la ziprasidona, el clonazepam y, especialmente, el benzotropina (anticolinérgico). Las áreas más afectadas fueron la memoria y la velocidad psicomotora. Entre ellos, la benzotropina destacó por presentar una relación dosis-dependiente: cuanto mayor era la dosis administrada, peores eran los resultados en memoria, atención, velocidad de procesamiento y otras funciones cognitivas. Los autores señalan que estos hallazgos no implican que dichos tratamientos deban evitarse, ya que pueden aportar beneficios clínicos importantes. Sin embargo, sugieren que los profesionales valoren cuidadosamente su uso, especialmente cuando existen quejas cognitivas relevantes. El trabajo pone de relieve la necesidad de considerar no solo el control de los síntomas del trastorno bipolar, sino también el impacto de los tratamientos sobre la cognición y la calidad de vida. Asimismo, subraya la importancia de desarrollar estrategias terapéuticas que preserven o mejoren el rendimiento cognitivo de estos pacientes. ( Springer )



