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El aumento significativo de peso es un efecto adverso preocupante de los antipsicóticos que experimentan los pacientes con trastornos del espectro de la esquizofrenia (TEE). Su alta prevalencia y su importante contribución a la morbilidad cardiometabólica en esta población justifican un mayor consenso sobre el manejo del aumento de peso inducido por antipsicóticos y la comorbilidad asociada. El objetivo de esta revisión sistemática y metanálisis es analizar qué intervenciones farmacológicas se asocian con la reducción del peso corporal en personas con TEE tratadas con antipsicóticos. Resultados: Se encontró una variabilidad sustancial en los resultados relacionados con el peso entre las intervenciones farmacológicas para personas con trastornos somatomorfos tratadas con antipsicóticos. Semaglutida, liraglutida, topiramato, metformina y exenatida se asociaron con las mayores reducciones de peso corporal y contaron con el respaldo de la evidencia de mayor certeza, lo que proporciona orientación a los clínicos que manejan el aumento de peso asociado a los antipsicóticos.
Este estudio examinó la relación entre los «me gusta» recibidos en Twitter, la conducta de publicación y los síntomas depresivos. Se analizaron más de 17 millones de publicaciones de 7.736 usuarios, distribuidos en tres conjuntos de datos con diferentes formas de evaluar la depresión y otros síntomas psicológicos. Los resultados mostraron que las personas con depresión o mayor sintomatología depresiva tendían a modificar más su actividad según los «me gusta» recibidos el día anterior. Esta sensibilidad se relacionó especialmente con una dimensión de ansiedad-depresión, mientras que la persistencia al publicar se asoció con la compulsividad y los pensamientos intrusivos. Los hallazgos contrastan con estudios de laboratorio que describen una respuesta reducida a las recompensas en la depresión. En las redes sociales, los «me gusta» pueden representar aceptación, apoyo y pertenencia. Sin embargo, el estudio no permite determinar si la depresión aumenta esta sensibilidad o si depender de estas recompensas empeora los síntomas. Editorial relacionada

El inicio temprano del consumo, la creciente potencia de los productos y su amplia disponibilidad han transformado el panorama actual del cannabis, aumentando la preocupación por sus efectos sobre la salud mental de los adolescentes. La investigación traslacional, que combina estudios longitudinales de neuroimagen en humanos con modelos animales, indica que el consumo frecuente y, especialmente, el uso de preparados con altas concentraciones de tetrahidrocannabinol (THC) pueden alterar el desarrollo cerebral y el comportamiento durante una etapa de especial vulnerabilidad. Estas alteraciones parecen relacionarse principalmente con trayectorias que conducen a la psicosis, la esquizofrenia y el trastorno por consumo de cannabis, aunque también pueden incrementar el riesgo de ansiedad y depresión. Sin embargo, el daño no afecta por igual a todos los adolescentes: existe un grupo especialmente susceptible en el que las consecuencias podrían mantenerse a largo plazo. Los hallazgos neurobiológicos ofrecen, no obstante, un elemento esperanzador. Algunas modificaciones cerebrales provocadas por la exposición al cannabis podrían no persistir necesariamente hasta la edad adulta. Los mecanismos epigenéticos relacionados con los efectos prolongados del THC sugieren incluso que ciertas alteraciones neuronales y conductuales pueden ser reversibles. La elevada plasticidad del cerebro adolescente convierte así este periodo en una oportunidad decisiva para la prevención, la educación y la intervención precoz, con el objetivo de reducir los daños asociados al cannabis y favorecer trayectorias de desarrollo más saludables. ( psychiatryonline.org )

La decisión del Gobierno de retirar a Antonio Vallejo-Nájera la Gran Cruz de la Sanidad ha reabierto el debate sobre una de las etapas más oscuras de la psiquiatría española. Médico militar, catedrático y figura influyente del franquismo, Vallejo-Nájera puso su prestigio científico al servicio de una ideología que presentaba al adversario político como un ser biológica y moralmente inferior. En sus obras defendió una eugenesia basada en la “Hispanidad” y consideró que las ideas democráticas y marxistas contaminaban la supuesta pureza de la raza. Durante la Guerra Civil dirigió investigaciones con prisioneros republicanos para buscar las llamadas “raíces biopsíquicas del marxismo” y demostrar que sus seguidores eran enfermos mentales. Estos estudios, realizados en cárceles y campos de concentración, pretendían ofrecer una justificación científica a la represión. Su pensamiento tuvo además un marcado componente misógino. Atribuyó la participación política de las mujeres republicanas a desequilibrios mentales, debilidad psicológica y desviaciones sexuales, llegando a calificarlas como “revolucionarias natas”. Sus teorías también contribuyeron a legitimar la separación de los hijos de las presas republicanas. Así, la psiquiatría fue utilizada para transformar al vencido como enfermo, justificar su exclusión y presentar la represión franquista como una supuesta regeneración nacional. ( redaccionmedica.com )

El uso de la contención mecánica en los hospitales psiquiátricos podría aumentar a corto plazo el riesgo de tromboembolismo venoso, que incluye la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar. Para estudiar esta relación, los investigadores analizaron los registros de todos los hospitales psiquiátricos de Dinamarca entre 2000 y 2022. El estudio incluyó a 24.423 pacientes adultos sometidos a contención mecánica o química. Durante los 30 días posteriores, se produjeron 3,5 casos de tromboembolismo por cada 1.000 pacientes sometidos a contención mecánica, frente a 1,7 casos por cada 1.000 entre quienes recibieron contención química. Esto supone aproximadamente el doble de riesgo, aunque la diferencia absoluta fue pequeña: se estimó un episodio adicional por cada 548 pacientes inmovilizados mecánicamente. Un segundo análisis comparó distintos periodos de riesgo dentro de los mismos pacientes. En los 14 días posteriores a la contención mecánica, la tasa de tromboembolismo fue unas cuatro veces y media superior a la observada durante los periodos de referencia. Conclusiones: La sujeción mecánica se asoció con un mayor riesgo de tromboembolismo venoso (TEV). Si bien el riesgo absoluto fue bajo, estos hallazgos resaltan la importancia de las estrategias preventivas para reducir el riesgo de TEV en pacientes expuestos a sujeción mecánica. ( BMJ) Editorial relacionada : El riesgo de tromboembolismo venoso tras la contención química parece similar al de otros pacientes hospitalizados, mientras que la contención mecánica podría elevarlo aún más. Aunque esta última se reserva como medida de seguridad excepcional, faltan pruebas sólidas de que produzca beneficios clínicos. Por ello, resulta prioritario reducir su uso y evaluar alternativas, vigilando que no desplacen el riesgo hacia la contención química. También se necesitan mejores métodos de prevención y tromboprofilaxis adaptados a los pacientes psiquiátricos.

La hija de una mujer de 72 años ha presentado una reclamación contra el Hospital de Fuenlabrada después de que, según denuncia, una psiquiatra planteara a su madre la posibilidad de solicitar la eutanasia. La paciente, con una discapacidad reconocida del 92%, había ingresado tras varios intentos de suicidio y atravesaba una situación de intenso sufrimiento psíquico. La familia considera que mencionar la eutanasia en ese contexto fue inadecuado. La hija sostiene que su madre acudió al hospital para recuperar las ganas de vivir, no para conocer una vía legal para morir. Tras pedir explicaciones, la psiquiatra habría defendido que se trataba de una alternativa reconocida como derecho, postura que también habría respaldado el responsable del servicio. La reclamación solicita investigar tanto esta actuación como la atención psiquiátrica recibida durante años. El hospital, por su parte, niega que se ofreciera la eutanasia en los términos descritos y afirma que únicamente fue mencionada dentro de una intervención terapéutica destinada a reducir riesgos y garantizar la seguridad de la paciente. ( El Mundo )

Estudio cualitativo (entrevista a conductores medicados) y cuantitativo (encuestas online) sobre el uso de medicamentos y la conducción de vehículos desde el punto de vista del paciente. Resultados: Solo un 25% de los conductores habituales no han tomado medicación que puede interferir con la conducción en los últimos 3 años. Entre los conductores que toman medicación, un 45% declara que conduce bajo los efectos de los fármacos. El conductor medicado que conduce bajo los efectos fármacos es un individuo de mayor edad (el 41% es mayor de 55 años), tiene más antigüedad en el carnet de conducir (un 64% + de 20 años), ha sufrido más siniestros (47%) y tiene un uso del coche más diario (73%). La conducción en condiciones climáticas adversas, de noche o conducir con sueño genera mucha mayor precaución que la ingesta de medicación. Solo un 26% extrema la precaución ante la toma de medicamentos. El consumo de medicamentos se sitúa en un nivel de riesgo medio, por detrás de los riesgos más interiorizados por los conductores: consumo de sustancias, exceso de velocidad y cansancio o falta de sueño. A pesar de que un 83% de la población y un 79% de los conductores medicados son conscientes del riesgo de la medicación en la conducción, esto no se traduce en una acción preventiva real. Esta actitud evidencia una sensación de “falso control”

La estimulación magnética transcraneal profunda (Deep TMS) podría ofrecer una nueva vía terapéutica para las personas que padecen simultáneamente trastorno de estrés postraumático (TEPT) y depresión mayor. Un amplio estudio retrospectivo realizado en condiciones clínicas reales analizó a 462 pacientes tratados en 11 centros, todos ellos con ambos diagnósticos y que habían recibido al menos 20 sesiones mediante bobinas H1 o H7. Los resultados mostraron una mejoría notable. El 83,5 % de los pacientes presentó una respuesta en los síntomas del TEPT, definida como una reducción mínima del 50 %. En conjunto, las puntuaciones de la escala PCL-5 disminuyeron una media del 52 %. También se observaron beneficios importantes en la depresión: el 66,6 % respondió al tratamiento, el 27,3 % alcanzó la remisión y las puntuaciones del cuestionario PHQ-9 se redujeron aproximadamente un 50 %. Estos datos resultan especialmente relevantes porque la coexistencia de TEPT y depresión suele asociarse con síntomas más graves, mayor riesgo de suicidio, deterioro funcional y peor respuesta terapéutica. Sin embargo, los hallazgos deben interpretarse con cautela. Se trata de resultados preliminares, todavía pendientes de revisión por pares, y la Deep TMS no cuenta actualmente con autorización de la FDA para tratar el TEPT ni la combinación de TEPT y depresión. ( psychiatrictimes.com )

Artículo de opinión sobre la relación paradójica entre el cáncer y la enfermedad de Alzheimer. Aunque ambas enfermedades comparten importantes factores de riesgo, principalmente el envejecimiento, los estudios muestran que las personas con cáncer presentan entre un 25 y un 35 % menos de riesgo de desarrollar Alzheimer. A la inversa, quienes padecen Alzheimer tienen la mitad de probabilidades de ser diagnosticados de cáncer. Esta asociación no parece explicarse únicamente por sesgos diagnósticos, menor supervivencia o diferencias en la atención médica. Incluso los estudios neuropatológicos indican que las personas con antecedentes de cáncer suelen presentar menos placas de beta-amiloide y ovillos de proteína tau en el cerebro. La explicación podría encontrarse en procesos biológicos que actúan en direcciones opuestas. El cáncer representa una proliferación celular descontrolada, mientras que el Alzheimer se caracteriza por una muerte neuronal excesiva. En el cáncer, las células evitan los mecanismos que frenan su crecimiento y escapan del sistema inmunitario; en el Alzheimer, aumentan la supresión celular, la inflamación y la activación inmunitaria. Proteínas relacionadas con el Alzheimer, como la beta-amiloide, la tau o la APOE4, también podrían ejercer efectos antitumorales. Comprender estos mecanismos de protección recíproca permitiría descubrir nuevos tratamientos. Unir la investigación oncológica y la neurodegenerativa ofrece así una oportunidad todavía poco explorada para combatir dos de las enfermedades más temidas de nuestro tiempo. ( nature.com )

Artículo de opinión que cuestiona la existencia de una verdadera “epidemia de autismo”. Aunque los diagnósticos han aumentado de forma muy notable durante las últimas décadas (aumento de casi cinco veces en la prevalencia del autismo entre 2000 y 2022, de 67 a 322 casos por cada 10.000 niños), el autor sostiene que este crecimiento no demuestra necesariamente que haya más niños con autismo grave. Podría explicarse, sobre todo, por la ampliación de los criterios diagnósticos y por una mayor identificación de casos leves. Los datos analizados muestran que, entre 2000 y 2016, aumentaron especialmente los diagnósticos en niños sin deterioro funcional significativo. En cambio, los casos moderados o graves disminuyeron durante ese mismo periodo. Esto hace improbable que el incremento global responda a una nueva causa ambiental, ya que, en ese caso, cabría esperar un aumento en todos los niveles de gravedad. El texto también critica que algunas investigaciones utilicen cuestionarios respondidos por los padres como sustitutos de una evaluación clínica completa. Rasgos como preferir estar solo, tener dificultades para hacer amigos o ser considerado “raro” pueden relacionarse con el autismo, pero no constituyen por sí mismos un diagnóstico. Según el autor, la aparente epidemia refleja una tendencia cultural e institucional hacia el sobrediagnóstico de dificultades infantiles comunes. Por ello, propone evitar discursos alarmistas, utilizar criterios psiquiátricos más consistentes y concentrar los recursos sanitarios en problemas de salud claramente demostrados. ( humanprogress.org )



