El litio continúa siendo uno de los tratamientos más eficaces para prevenir las recaídas del trastorno bipolar, pero todavía se conoce poco sobre su comportamiento dentro del cerebro. Este estudio utilizó una técnica innovadora de resonancia magnética con litio-7 para observar directamente cómo se distribuye el fármaco y comparar su administración una o dos veces al día.
Participaron 41 pacientes con trastorno bipolar, clínicamente estables y tratados con dosis constantes de litio: 20 lo tomaban una vez al día y 21 en dos tomas. Durante diez horas se realizaron tres exploraciones cerebrales acompañadas de análisis de sangre.
Doce horas después de la dosis, el momento habitual para controlar la litemia, las concentraciones cerebrales y sanguíneas eran equivalentes con ambos regímenes. Sin embargo, a lo largo del día aparecieron diferencias: con una única toma, los niveles descendían progresivamente desde picos nocturnos más elevados, mientras que la administración dividida producía concentraciones más estables. Los niveles cerebrales siguieron estrechamente las variaciones observadas en la sangre, en contra de la idea de que el cerebro amortigua esas oscilaciones. Además, el litio se acumuló más en la sustancia blanca que en la gris.
En resumen, este estudio utilizó imágenes directas del litio cerebral para caracterizar perfiles temporales y espaciales dependientes del régimen de administración. La administración dos veces al día produjo una exposición al litio cerebral más estable a lo largo del día, mientras que los regímenes de una y dos dosis diarias mostraron mediciones cerebrales y séricas similares en el muestreo estándar de 12 horas.
Estos datos respaldan la utilidad del control sanguíneo a las doce horas de la última dosis para diferentes regímenes. Este trabajo y futuros estudios podrían respaldar la selección del régimen terapéutico guiado por prioridades clínicas individuales, como la tolerabilidad, el riesgo renal y, potencialmente, los efectos circadianos, cognitivos o neurológicos.

