El artículo revisa los efectos adversos oculares producidos por la actividad anticolinérgica de distintos psicofármacos y destaca la importancia de reconocerlos precozmente. Antipsicóticos, antidepresivos y otros medicamentos utilizados en psiquiatría pueden provocar sequedad ocular, midriasis, alteraciones de la acomodación y visión borrosa. Esta última suele aparecer poco después de iniciar el tratamiento, afecta especialmente a la visión cercana y, en general, es transitoria y reversible. Su manejo consiste principalmente en reducir la dosis, ralentizar la titulación o suspender el fármaco responsable.

El riesgo aumenta con la carga anticolinérgica total, especialmente cuando se combinan varios medicamentos. Los antidepresivos tricíclicos y determinados antipsicóticos presentan una actividad anticolinérgica particularmente relevante.

Aunque infrecuente, la complicación más grave es el glaucoma agudo de ángulo cerrado, sobre todo en personas con ángulos iridocorneales estrechos. Puede manifestarse con aparición súbita de visión borrosa, dolor ocular, cefalea, náuseas, vómitos, fotofobia y halos alrededor de las luces. Constituye una urgencia oftalmológica, ya que el retraso del tratamiento puede producir pérdida permanente de visión.

Los autores recomiendan valorar factores de riesgo, medicación concomitante y antecedentes oftalmológicos, así como educar al paciente para diferenciar una visión borrosa reversible de síntomas que requieren una evaluación oftalmológica inmediata. (PubMed Central (PMC).