El artículo analiza la especial complejidad de las denuncias de abuso sexual infantil basadas en recuerdos, un ámbito en el que confluyen consecuencias médicas, psicológicas, sociales y jurídicas. En muchos casos, la víctima es el único testigo y su relato, construido a partir de la memoria, constituye la principal o incluso la única prueba disponible.
Los autores subrayan que la memoria no funciona como una grabación exacta de los acontecimientos, sino que es reconstructiva y susceptible de modificaciones con el paso del tiempo. Esta vulnerabilidad puede aumentar en situaciones de intenso estrés psicológico, durante determinados procesos psicoterapéuticos o cuando la persona se encuentra especialmente vulnerable. Por ello, ante la aparición o recuperación de recuerdos de abuso sexual infantil, los profesionales deben considerar también el riesgo de inducción de recuerdos falsos, evitando intervenciones sugestivas que puedan alterar el recuerdo original.
Desde una perspectiva psiquiátrico-legal, esclarecer lo ocurrido exige estudiar rigurosamente tanto el contenido del recuerdo como el proceso mediante el cual este fue evocado, incluyendo las circunstancias terapéuticas y posteriormente judiciales. El trabajo propone así un marco conceptual para comprender las distintas causas que pueden subyacer a estas denuncias y ofrece recomendaciones para clínicos y peritos. Su objetivo es favorecer evaluaciones especializadas, prudentes y científicamente fundamentadas, capaces de integrar adecuadamente memoria, psicopatología, trauma y exigencias jurídicas. (Taylor & Francis Online)
Conclusiones:
- La memoria como prueba testimonial tiene limitaciones importantes como prueba judicial, ya que es modificable por diversos factores.
- Los profesionales de salud mental deben explorar los recuerdos de abuso sexual infantil con cautela, neutralidad y evitando procedimientos que puedan inducir o reforzar recuerdos de hechos que quizá no ocurrieron.
- El terapeuta busca aliviar el sufrimiento y favorecer la recuperación emocional, mientras que el perito debe valorar la exactitud y fiabilidad del testimonio.
- Cuando existe una patología psiquiátrica que afecta a la cognición o la memoria, esta debe tratarse de forma independiente antes de atribuir sus síntomas a un posible abuso sexual infantil.
- Los terapeutas deben estar adecuadamente formados en la evaluación de antecedentes de abuso sexual infantil y aplicar protocolos y recomendaciones profesionales validadas, como el Protocolo NICHD.
- Las terapias dirigidas expresamente a recuperar recuerdos pueden aumentar la sugestión, especialmente en pacientes vulnerables, por lo que deben evitarse.
- Si el paciente desea denunciar, resulta aconsejable hacerlo una vez estabilizado clínicamente y cuando existan elementos probatorios que permitan sustentar la denuncia y buscar reparación y justicia.
- En los casos de abuso sexual infantil deben valorarse también el estado clínico, el contexto vital, la búsqueda de roles de cuidado y la posible existencia de conflictos psicológicos no resueltos.
- La memoria puede ser precisa en condiciones neutrales, pero su fiabilidad disminuye con entrevistas sugestivas, estrés o información posterior. La evaluación forense debe analizar tanto qué se recuerda cómo se generaron y mantuvieron esos recuerdos.
- La credibilidad del testimonio de menores o adultos que refieren abuso sexual infantil requiere una valoración rigurosa e integrada de los factores psicológicos, psicopatológicos y psicosociales implicados.

