Los trastornos mentales comunes, como la depresión y la ansiedad, no solo afectan al bienestar, sino también a la participación laboral. Este estudio, realizado en Inglaterra, analizó si completar un tratamiento psicológico puede traducirse, a largo plazo, en mejoras en el empleo y los ingresos.
Los investigadores utilizaron datos de 842.127 pacientes atendidos en el programa inglés NHS Talking Therapies, vinculándolos con registros fiscales, laborales y censales. Aproximadamente el 70% completó el tratamiento. Mediante un diseño cuasiexperimental, se comparó la evolución laboral de quienes finalizaron la terapia con la de quienes la abandonaron.
Completar el tratamiento se asoció con mejoras pequeñas pero sostenidas: los ingresos mensuales aumentaron como máximo unas 17 libras de media y la probabilidad de tener un empleo remunerado creció hasta 1,5 puntos porcentuales. Los efectos fueron mayores entre quienes estaban buscando trabajo al iniciar la terapia: sus ingresos aumentaron hasta 63 libras mensuales y la probabilidad de empleo hasta 3,1 puntos porcentuales. También se observaron beneficios especialmente relevantes entre las personas de 25 a 44 años.
Los autores concluyen que tratar eficazmente la depresión y la ansiedad puede generar beneficios que van más allá de la mejoría clínica. Las ventajas laborales persisten hasta siete años y podrían equivaler a unas 10.000 personas adicionales incorporándose al empleo cada año, reforzando el argumento económico a favor de invertir en servicios públicos de salud mental. (Cambridge University Press)

