La depresión se asocia con un aumento significativo de la mortalidad cardiovascular, aunque no está completamente aclarado hasta qué punto este riesgo depende de la propia depresión, de las enfermedades concomitantes o de su tratamiento farmacológico. Esta revisión sistemática y metaanálisis reunió 54 estudios, siete ensayos clínicos y 47 estudios de cohortes, con un total de 1.593.722 participantes.

Tras ajustar por variables como edad, sexo, tabaquismo, hipertensión, obesidad y otras comorbilidades, las personas con depresión presentaron un 45 % más de riesgo de muerte cardiovascular que aquellas sin depresión. Este incremento fue similar tanto en población general como en pacientes con enfermedad cardiovascular previa o diabetes tipo 2, lo que sugiere que la depresión constituye por sí misma un importante factor asociado al pronóstico cardiovascular.

Respecto al tratamiento, los estudios observacionales mostraron inicialmente una asociación entre uso de antidepresivos y mayor mortalidad cardiovascular. Sin embargo, al analizar las diferentes clases farmacológicas, solo los antidepresivos tricíclicos mantuvieron un incremento significativo del riesgo, aproximadamente del 27 %. Para los ISRS y otros antidepresivos no se encontraron asociaciones significativas.

Los autores concluyen que la depresión debe considerarse un objetivo relevante de prevención cardiovascular. Los antidepresivos, en general, no parecen modificar sustancialmente este riesgo, aunque persiste incertidumbre por la elevada heterogeneidad de los estudios y son necesarios más datos sobre sus efectos cardiovasculares a largo plazo. (pmc.ncbi.nlm.nih.gov)