Blog Layout

Distintos conjuntos de receptores µ-opioides desencadenan un refuerzo de fentanilo positivo y negativo

29 de mayo de 2024

El fentanilo es un potente analgésico que provoca euforia y refuerzo positivo. El fentanilo también conduce a la dependencia a través del síndrome de abstinencia que alimenta el refuerzo negativo (es decir, los individuos vuelven a tomar la droga para evitar los síntomas aversivos de la abstinencia). El refuerzo positivo y negativo mantiene el consumo de opioides. Entre los receptores opioides, los receptores opioides µ desempeñan un papel clave, pero aún se desconocen los lugares de inducción de las adaptaciones de los circuitos que eventualmente conducen a la adicción.

En este estudio se inyectó fentanilo a ratones para inhibir de forma aguda las neuronas que expresan ácido γ-aminobutírico en el área tegmental ventral (VTA), lo que provocó la desinhibición de las neuronas dopaminérgicas y finalmente un aumento de la dopamina en el núcleo accumbens.

Después se eliminaron los receptores opioides µ en VTA lo que eliminó el refuerzo positivo de la dopamina, sin embargo, el síndrome de abstinencia se mantuvo sin cambios.

Se identificaron neuronas que expresan receptores opioides µ en la amígdala central (CeA) cuya actividad aumentó durante la abstinencia. La eliminación de los receptores opioides µ en CeA eliminó los síntomas aversivos del síndrome de abstinencia, lo que sugiere que estos receptores µ en la amígdala central (CeA) median el refuerzo negativo. 

El estudio analiza las poblaciones neuronales que desencadenan refuerzo positivo y negativo en VTA y CeA, respectivamente, lo que puede facilitar el desarrollo de intervenciones para reducir la adicción al fentanilo y facilitar la rehabilitación.

Comentado en Webconsultas

Por Alfredo Calcedo 20 de febrero de 2025
Ante el aumento de las cifras de violencia física y verbal contra facultativos, el nuevo Estatuto Marco, actualmente en negociación entre el Ministerio de Sanidad y diversos actores del sector, busca proteger al personal sanitario reconociéndolos como "autoridad pública" y reforzando su seguridad. Este aumento de agresiones físicas y verbales, ocurre especialmente en Atención Primaria y extrahospitalaria, con 14.706 agresiones registradas en 2023. Las mujeres facultativas de entre 35 y 55 años son las más afectadas. Las agrupaciones sindicales coinciden en que las medidas actuales no son suficientes y piden mayor acción por parte de las administraciones. En regiones como Andalucía, Galicia, Castilla y León y Castilla-La Mancha, se ha solicitado la presencia de vigilantes para proteger a los profesionales mientras trabajan. En Andalucía, por ejemplo, se registraron 362 agresiones físicas y 1.504 no físicas en 2024. El artículo también menciona que, aunque hay voluntad de reducir la violencia, las medidas implementadas no están siendo efectivas. Se destaca la necesidad de iniciativas preventivas y represivas más eficaces, como poner vigilantes en los centros sanitarios, para frenar las agresiones.
Por Alfredo Calcedo 20 de febrero de 2025
El pensamiento negativo repetitivo (PNR) es una tendencia cognitiva que suele ser reiterativa e intrusiva sobre alguna situación difícil de controlar, relacionada con eventos o experiencias presentes, pasadas o futuras percibidas como negativas, siendo un fenómeno transdiagnóstico relacionado con la rumiación y la preocupación. La rumiación, orientada al pasado sobre las causas y consecuencias de la propia angustia; y la preocupación, definida como un pensamiento repetitivo orientado hacia el futuro acerca de posibles amenazas, incertidumbres y riesgos. Este metanálisis investigó la eficacia transdiagnóstica de los tratamientos de terapia cognitivo conductual (TCC) en diferentes constructos de PNR. Demostró que la eficacia de los tratamientos de TCC en PNR es generalmente moderada y sugiere que los efectos de la intervención pueden mejorarse sustancialmente mediante el uso de tratamientos PNR especializados. Por lo tanto, los tratamientos especializados centrados en PNR deberían investigarse, implementarse y difundirse de manera más rigurosa.
Por Alfredo Calcedo 20 de febrero de 2025
El artículo analiza las estrategias de prevención del suicidio , evaluando su efectividad y proporcionando ejemplos específicos de lo que ha funcionado, lo que podría funcionar y lo que no ha sido efectivo en la prevención del suicidio. Entre los puntos destacados se incluyen: La modificación del acceso a los medios para actos suicidas, como la eliminación de pesticidas tóxicos y la instalación de barreras de seguridad en puentes, ha demostrado ser efectiva en la reducción de suicidios. También se ha prestado atención al papel de los estabilizadores del estado de ánimo en la reducción del alto riesgo de suicidio en el trastorno bipolar. Una revisión de revisiones sistemáticas mostró evidencia sustancial de que el litio puede reducir la ocurrencia de actos suicidas. El papel potencial de la ketamina, la terapia electroconvulsiva y la clozapina en la reducción del riesgo de suicidio en poblaciones específicas de pacientes requiere mayor fundamentación. La ingestión de plaguicidas ha sido una de las principales causas de suicidio en muchos países de ingresos bajos y medios. Los datos más recientes de la OMS indican que, tras la eliminación de plaguicidas más tóxicos en algunos países (China), se han registrado menos muertes relacionadas con este método. Sin embargo, políticas como el almacenamiento seguro de pesticidas no han tenido el mismo impacto significativo en la reducción de suicidios El artículo también destaca la importancia de la cobertura mediática responsable y cómo la representación del suicidio en los medios puede influir en el comportamiento suicida. En conclusión, la prevención del suicidio mediante estrategias nacionales y otras acciones coordinadas debe incluir una combinación de políticas de salud pública y clínicas, siendo las primeras probablemente las que tengan un mayor impacto en las tasas de suicidio. Las intervenciones a nivel de la población deben incluir un enfoque en la disminución del acceso a los medios de suicidio, el aumento del acceso a la información sobre cómo buscar ayuda y sobrevivir (incluso a través de los medios de comunicación y programas educativos) y la creación de condiciones económicas que reduzcan el estrés en las poblaciones. Las intervenciones clínicas deben centrarse en la atención humana y de alta calidad, incluida la planificación de la seguridad y el tratamiento basado en la evidencia específica de acuerdo con las necesidades individualizadas de los pacientes.
Más entradas
Share by: