Una reciente revisión plantea una hipótesis novedosa sobre la psicopatía: algunos de sus rasgos característicos podrían estar relacionados con una alteración básica en la forma en que el cerebro percibe y regula el estado interno del cuerpo. En lugar de partir de síntomas como la falta de empatía o de miedo, los investigadores Philip Deming y Clare Shaffer se preguntaron cuál es la función más elemental del cerebro desde una perspectiva evolutiva: anticipar y regular las necesidades del organismo.

Este proceso depende de la alostasis, que ajusta de forma preventiva el funcionamiento corporal, y de la interocepción, mediante la cual el cerebro recibe información sobre el corazón, los pulmones, el aparato digestivo y otros órganos. Al revisar más de dos décadas de estudios de neuroimagen, los autores encontraron alteraciones repetidas en las redes cerebrales implicadas en estos mecanismos, incluyendo anomalías de la sustancia blanca y menor comunicación entre la corteza y estructuras profundas como la amígdala.

Estas alteraciones podrían explicar respuestas fisiológicas reducidas ante amenazas o estrés, dificultades para identificar qué estímulos son relevantes y algunos déficits emocionales y atencionales asociados a la psicopatía.

Los autores reconocen, sin embargo, que los resultados de neuroimagen son muy heterogéneos. Proponen avanzar hacia estudios individualizados y explorar tratamientos dirigidos a mejorar la regulación corporal, como el biofeedback, que ya ha mostrado resultados preliminares sobre la impulsividad y la agresividad. (psypost.org)