El estudio analiza si una dieta cetogénica (alimentación muy alto en grasas, moderado en proteínas y muy bajo en carbohidratos) puede mejorar no solo las alteraciones metabólicas frecuentes en personas con trastornos psicóticos, sino también sus síntomas psiquiátricos y su funcionamiento cognitivo. Se trata del primer ensayo controlado aleatorizado que estudia conjuntamente estos efectos en pacientes con trastornos del espectro de la esquizofrenia y trastorno bipolar tipo I.

Los participantes fueron asignados durante un mes a una dieta cetogénica (28 personas) o a continuar con su alimentación habitual (30 personas). Posteriormente, un subgrupo de 25 participantes mantuvo la dieta cetogénica durante cuatro meses. Los niveles diarios de cetonas confirmaron que quienes siguieron la dieta alcanzaron un estado de cetosis.

Tras el primer mes, la dieta cetogénica produjo reducciones significativas del peso, la hemoglobina glicosilada y la resistencia a la insulina. Después de cuatro meses, también se observaron mejoras en los síntomas positivos y negativos de la psicosis, los síntomas depresivos y el rendimiento cognitivo. Además, cuanto mayores eran los niveles de cetonas en sangre, mayores eran las mejoras en determinados indicadores prediabéticos y en los síntomas depresivos.

Un hallazgo especialmente relevante fue que estos beneficios no parecían explicarse simplemente por la pérdida de peso. La mejoría depresiva se relacionó directamente con el grado de cetosis, lo que sugiere que los cambios metabólicos inducidos por la cetosis podrían desempeñar un papel terapéutico propio. Los autores concluyen que la dieta cetogénica es factible en pacientes ambulatorios y podría aportar beneficios metabólicos, clínicos y cognitivos, aunque estos resultados iniciales requieren confirmación en estudios más amplios.