El sexting, definido como el envío, recepción o reenvío de mensajes, imágenes o vídeos sexualmente sugerentes o explícitos a través de medios electrónicos, se ha convertido en una práctica común entre los adolescentes. Aunque puede ser una forma de explorar la identidad y la sexualidad, también puede ser resultado de la presión social, llevando a riesgos que afectan el bienestar de los jóvenes.
El artículo destaca que, aunque los adolescentes son considerados nativos digitales, esto no garantiza que sepan gestionar las tecnologías de manera segura. Un solo clic puede hacer que un mensaje o imagen se viralice, desdibujando los límites de la privacidad. Este fenómeno plantea retos para los jóvenes, sus familias, educadores y legisladores, quienes deben comprender los cambios en la percepción del sexting y los dilemas sobre el consentimiento y sus consecuencias en un mundo digitalizado.
Históricamente, la sexualidad ha estado rodeada de tabúes, pero la generalización de las tecnologías de la información y la comunicación ha transformado la interacción social, normalizando el sexting entre adolescentes. Inicialmente, se vinculaba al envío de contenido erótico autoproducido, pero la investigación ha ampliado su enfoque a prácticas como el reenvío sin consentimiento.
Un metaanálisis reciente, que incluye estudios de diversas regiones del mundo, estima que el 19,3% de los adolescentes envía contenido sexual, el 34,8% lo recibe y el 14,5% lo reenvía sin consentimiento. Estos datos reflejan la prevalencia del sexting y subrayan la necesidad de herramientas para evaluar y comprender mejor esta práctica, como el cuestionario SBM-Q.
El sexting en adolescentes es una realidad que no se puede ignorar ni reducir a simples advertencias de “no lo hagas”. No se trata de prohibir, sino de educar con un enfoque que combine información, seguridad digital y conciencia social.
Además, las chicas suelen enfrentarse a un escrutinio social más severo, lo que refuerza las desigualdades de género presentes en este fenómeno. Por tanto, es fundamental también abordar las desigualdades de género, evitando culpar a las chicas y promoviendo una cultura de equidad en el ámbito digital.
Sociedad Española de Psiquiatría Legal.
Calle de San Bernardo, 13 – 3º dcha.
28015 Madrid
CIF: G80344500
© SEPL 2019 - Todos los derechos reservados