Por Alfredo Calcedo
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4 de abril de 2025
La violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes afecta a todas las culturas, países o regiones. Muchos países han implementado una respuesta terapéutica en el contexto penal para aquellos que cumplen condena por abusar sexualmente de niños, niñas y adolescentes. Sin embargo, existen importantes diferencias entre estos agresores y las personas que sienten atracción por menores. El artículo distingue entre los agresores sexuales y las personas que sienten atracción por menores , un grupo específico que incluye a quienes experimentan interés sexual por prepúberes (pedofilia) y adolescentes (hebefilia). Aunque no todos los que tienen esta inclinación perpetran violencia sexual, la pedo-hebefilia es un factor de riesgo. La prevalencia del interés sexual por menores varía entre el 2% y el 24%, dependiendo de la población y la definición utilizada. Muchas de estas personas desean recibir ayuda para controlar su atracción de manera responsable, pero enfrentan barreras como la falta de recursos, restricciones legales y el estigma social. Existen iniciativas a nivel internacional que intentan proveerles de apoyo, guiadas por personas con pedofilia (Virtuous Pedophiles), por voluntarios (Circles of Support and Accountability) y por profesionales, como los programas Stop It Now! o Prevention Project Dunkelfeld. Un estudio realizado por la Facultad de Medicina de la Universitat Internacional de Catalunya ha conseguido disminuir el consumo de pornografía infantil en personas que visualizan este tipo de material. La intervención mediante un chat terapéutico anónimo y especializado mostró un mayor descenso del tiempo dedicado a la visualización de imágenes de abuso sexual infantil y, sobre todo, logró que la mayoría de participantes abandonara su consumo. El artículo destaca la importancia de desarrollar intervenciones terapéuticas eficaces basadas en la evidencia, más allá de la intuición y la experiencia. De esta forma se puede ayudar a todas aquellas personas que sienten atracción por niños, niñas y adolescentes a gestionar su sexualidad de manera responsable y estaremos previniendo el abuso sexual infantil antes de que suceda y contribuyendo a combatir las redes de explotación que tanto daño producen.