En esta revisión sistémica y metanálisis, se encontraron niveles bajos de vitamina D de forma consistente en pacientes con síndrome de piernas inquietas (SPI), mientras que se observaron niveles bajos de folato específicamente en mujeres embarazadas con SPI. Además, con base en datos limitados, las vitaminas C, E y B6 pueden mejorar los síntomas en pacientes con SPI. Estos resultados sugieren que la deficiencia o insuficiencia de vitaminas, particularmente de vitamina D y folato, puede estar relacionada con la patogénesis del SPI. Considerando que la deficiencia de vitaminas es una enfermedad prevenible y tratable, se justifican estudios de cohorte prospectivos para determinar la relación causal con la aparición del SPI y para dilucidar mejor el mecanismo de las vitaminas en el SPI. Los datos preliminares actuales sobre la terapia con vitaminas para el SPI son prometedores, pero se necesitan más estudios controlados aleatorizados robustos para validar su eficacia para el SPI antes de que estos enfoques puedan usarse rutinariamente para el SPI.
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